Casco rojo

Las notas

23.11.2020 | 01:32
Sergio Garbisu

Si tuviera que elegir algo que nos ha dado este annus horribilis en lo que respecta al mundial de MotoGP es sin duda haber podido ver una carrera en este circuito de Portimao, tan divertido para ver como para pilotar, según aseguraban la mayoría de pilotos. La buena noticia es que a partir de 2022 se turnará con el resto de circuitos de la península. En este marco tan fantástico para las carreras, se resolvieron los títulos de Moto3 para Albert Arenas y Moto2 para Enea Bastianini, sin grandes sorpresas pero con mucha emoción en ambos casos. En Moto GP no teníamos tanta incertidumbre, con el título de pilotos resuelto para el regular Joan Mir, así que en un día de despedidas, Miguel Oliveira se paseó como Pedro por su casa (nunca mejor dicho) dando un auténtico baño al resto de la parrilla. Casi esperado teniendo en cuenta la enorme diferencia de tiempo que ha pasado este piloto dando vueltas en este circuito en comparación con el resto, que no lo habían pisado nunca. También se resolvió la clasificación de constructores que fue para Ducati, ante la desastrosa carrera de las Suzuki. Y todo gracias a un notable Miller, y a los aprobados Zarco y Bagnaia, todos de equipos satélite. Porque el año de Dovi y Petrux, los oficiales ha sido como para repetir curso, con colleja incluida. Más o menos como en Yamaha. La marca que ha ganado más grandes premios este año se va sin premio final alguno, con sus dos oficiales Maverick y Rossi absolutamente diluidos en la parte baja de cada carrera, suspendiendo evaluación tras evaluación. Quartararo, la gran esperanza a principio de año ante la ausencia de Marc, ha ido de más a mucho menos, acabando también suspendiendo por su falta de consistencia, a pesar de llevar material oficial. Solo Morbidelli, con una moto híbrida y dos victorias en su casillero ha pasado con un buen notable. Otro notable alto va para las formaciones de KTM, una moto ya plenamente desarrollada (gracias, Pol) y dispuesta a dar el asalto final al podio. El sobresaliente ha sido para Suzuki. No ha tenido la mejor moto, ni los pilotos más rápidos, pero ha sabido jugar perfectamente sus bazas ante unos rivales tan inconsistentes, para ganar por regularidad más que por brillantez. El año que viene no les valdrá solo con esto. Nos vemos en Qatar.