“No he tirado la toalla a pesar de los malos momentos”

Víctor Esteban arranca las semifinales del Parejas el sábado en el Labrit como una nueva “oportunidad” en su carrera, en la que siempre se ha repuesto de los golpes

08.02.2020 | 22:55
Víctor Esteban

Bilbao - Un horizonte distinto se despliega ante Víctor Esteban (Ezcaray, 1994). La baja de Olaizola II le abrió las puertas del Campeonato de Parejas y comienza el sábado la disputa de las semifinales en el Labrit de Iruñea junto a Jon Ander Albisu ante Danel Elezkano y Beñat Rezusta. El curso pasado no tuvo suerte, pero a base de trabajo le ha "dado la vuelta". Es más "fuerte" mentalmente. Es el camino.

¿Cómo se encuentra de cara a las semifinales del Parejas?

-Me encuentro muy bien anímicamente. El hecho de afrontar unas semifinales me hace mucha ilusión. En el apartado físico también me siento muy bien. Esta oportunidad me ha llegado en buen momento. Estoy contento de hacer pareja con Jon Ander Albisu, porque es el mejor zaguero que me podía tocar.

La oportunidad le llega por la lesión de Aimar Olaizola, cosa que nunca hace gracia, pero desde Baiko se apostó por usted para las semifinales y se le otorgó el puesto de titular.

-Sin duda, es triste que Aimar se quede fuera, porque estaba haciendo un Parejas muy bueno. Además, hay que ser realista: va cumpliendo años y era una oportunidad muy buena para él. Admirándole como le admiro, me hubiera gustado verle aquí. En cualquier caso, para mí es una oportunidad bonita. Me alegro de que Baiko haya apostado por mí y hayan tomado esta decisión.

¿Es una manera de resetear en el Parejas después de lo sucedido el año pasado -Asegarce le apartó tras la primera vuelta por "bajo rendimiento"-?

-No creo ni en el destino ni en las casualidades, pero sí que han existido algunas. El año pasado me quitaron después del partido de Soria y este, en cambio, volví a jugar con Jon Ander allí. A pesar de que no me salieron las cosas del modo que esperaba, lo principal es que no tiré la toalla. Siempre he estado centrado en mejorar. Estoy contento, ya que he aprendido cosas. Con la perspectiva te das cuenta de que se aprende, aunque en esos momentos no se perciba.

¿Se le pasó por la cabeza lo sucedido en 2018 al regresar este curso a Soria en el encuentro en el que se jugaban el pase a las semifinales?

-No, para nada. Tanto Jon Ander como yo sabíamos la importancia que tenía ese partido y no tuve ni tiempo de pensar en eso. Lo preparamos bien, lo afrontamos bien y, gracias eso, no me vino nada a la cabeza.

Hace referencia a aprender de todo lo sucedido. ¿Cómo ha trabajado ese aspecto?

-La pelota para mí es muy importante y la vivo con mucha intensidad. El que el año pasado se dieran esas circunstancias me lo hizo pasar mal. Te das cuenta de que esos malos instantes no sirven para nada y que hay que relativizar un poco más en esas situaciones. No solo al nivel de las decisiones de la empresa, sino al deportivo, me llevaba chascos muy grandes por no aprovechar oportunidades, partidos o por no entrar en campeonatos. Me presionaba. Este año me planteé vivir la pelota de otro modo, pero con la misma intensidad en los entrenamientos y en el trabajo diario. La idea era no meterme presión extra y no llevarme desazones con las derrotas. He mejorado mucho en eso.

Prosiga.

-También a nivel deportivo he mejorado. Me siento mejor en defensa, que es importante, y a la hora de endurecer el tanto. He madurado un poco.

¿Quizás la presión personal no le dejaba disfrutar de la pelota?

-Puede ser. El hecho de, entre comillas, querer hacer todo bien y verme en esa serie de partidos me ha pasado factura. Ha habido situaciones en las que he tenido partidos en la mano, con diferencia en el marcador, y en la segunda parte no jugaba igual. Lo he pensado mucho y lo he trabajado con mi grupo de entrenamiento. Creo que hemos sabido darle la vuelta. Me siento mejor.

Es un pelotari más fuerte, ¿no?

-Sin duda. Todo eso me ha servido para reflexionar. No he tirado la toalla a pesar de tener momentos malos. Siempre he tenido la ilusión de mejorar y competir.

Ha disputado hasta el momento dos partidos del Parejas junto a Albisu. ¿Con qué se queda?

-En los dos partidos demostramos que podemos competir contra dos de las parejas más fuertes que hay -Elezkano II-Rezusta (ganaron 22-17) e Irribarria-Zabaleta (perdieron 18-22)-, que si preparamos bien los partidos tenemos opciones y que los contrarios son muy potentes. En Soria nos costó ganar y en Ataun, a pesar de llevar una ventaja grande, acabamos perdiendo. Tenemos potencial y no pensamos más que en el partido del sábado en Iruñea ante Danel-Beñat.

Es un dueto si fisuras, que sabe adaptarse a todas las circunstancias.

-Puede llegar un momento en el que Rezusta domine la zaga y que Elezkano termine el tanto y también son capaces de verse desbordados y ponerse el buzo de trabajo en tareas defensivas. Su mayor virtud es que se compenetran muy bien. Además, es difícil buscarles el hueco de la derecha. Es la pareja más compacta.

¿Siente presión?

-Por mi parte, no. Sí que es una bonita oportunidad y que queremos hacerlo bien, pero es de agradecer por parte de Baiko que nos haya transmitido tranquilidad y confianza en nosotros. Estoy muy seguro del zaguero que tengo, eso me da aún más tranquilidad. Trataré de hacerlo lo mejor posible para aportarle lo mismo.