Una firma tudelana construirá 1.300 vehículos eléctricos en 2023

La empresa NTDEnergy dará empleo a 90 personas en siete años dentro del proyecto ‘Lakota’

14.04.2022 | 00:40
Ricardo Arrondo, promotor y propietario de NTDEnergy, sentado en uno de los prototipos del vehículo ‘Lakota’.

tudela – La firma tudelana NTDEnergy está inmersa en los últimos pasos de un proyecto con el que lleva más de tres años y que podría ver los primeros resultados reales a partir del 1 de enero de 2023 en que se prevé iniciar la construcción de un vehículo eléctrico cuya clave es que cuenta con una plataforma modular plana que permite instalar, con un montaje sencillo, diversos chasis sobre ella hasta un total de 12 modelos diferentes, partiendo de 3 iniciales (coche, camioneta y coche descapotable). Si las previsiones se cumplen, el conocido como proyecto Lakota saldría con 1.260 vehículos construidos a finales de 2023, 2.500 en 2024, 3.600 en 2025, 4.500 en 2026 y así progresivamente hasta los 9.000 vehículos construidos para 2030 lo que implicaría "siendo contenidos" alrededor de 24 puestos de trabajo en 2023, 44 en 2024 y hasta 88 en el último año de la estimación, 2030. Su precio de venta podría rondar entre los 12.000 euros, la más sencilla, y los 20.000, dependiendo de la tecnología que se elija en cada modelo. Puede alcanzar una velocidad de 90 kilómetros por hora y tiene una autonomía de entre 250 y 400 kilómetros, dependiendo de la velocidad y el tipo de batería que se coloque.

Lakota es un vehículo eléctrico que se basa en una plataforma sobre la que se monta el chasis y que tiene la particularidad de contar con robot ruedas que le permiten aparcar sin emplear la marcha atrás, ya que son ellas las que giran y mueven. De esa forma, la cabina, a la que se accede por la parte frontal, queda en dirección a la acera y, al mismo tiempo, se pliega la estructura, por lo que pasa de unas dimensiones de 2,5 metros estirado a dos metros plegado, manteniendo una anchura de 1,5 metros. Esto implica que emplea menos de un tercio del espacio de un coche normal. Donde aparca un coche, caben tres Lakota.

Al frente del proyecto se encuentra Ricardo Arrondo, un experimentado innovador en temas de carrocería, dispositivos eléctricos de los vehículos, potenciadores de motor y otros aspectos del mundo del automóvil en el que lleva inmerso en diversos proyectos desde 1985. "Se ha concebido como un coche eléctrico navarro. No solo por la planta de aquí sino por los cofabricantes y si puede quedarse en Tudela la intención es que permanezca aquí, si se cuenta con apoyo".

Para Arrondo el proyecto Lakota "no es un coche, es un concepto y esa es una de las cosas que nos enamoró del proyecto inicial Hiriko. La visión tan avanzada en aquel entonces de por donde iba a ir el mercado de la movilidad dentro de la ciudad". En el desarrollo de Lakota han tomado parte ingenieros de la Universidad de Extremadura, de la Politécnica de Madrid, de una empresa que contrataron del País Vasco, los de la propia NTDEnergy y Powertrack, ademas de una de centroeuropa. Ahora, en el último tramo, en el de la homologación y la fabricación, se han unido un gran número de firmas dentro del Consorcio MOSIC que cuenta con ayudas del Gobierno de Navarra. El momento actual es clave, ya que están ultimando la búsqueda de inversores para la fabricación y, al mismo tiempo, en pleno proceso de homologación, como señala el ingeniero Mikel Cuairán, "estamos sometiendo nuestro prototipo demostrativo plegable con robot ruedas a las pruebas en entorno real. Es el modelo más exigente y si todo va bien, en los demás también". Estas pruebas son las de superar un bordillo, pasar un bache y ver la reacción, así como los posibles impactos frontal, laterales y trasero.

Arrondo destaca que "solo queremos generar industria aquí, invitar a los cofabricantes a que sean dueños del proyecto, no solo suministradores de piezas, sino ser los que tiren del carro y tengan propiedad. Vamos a poder ensamblar coches porque se ha diseñado para que empresas pequeñas puedan ser ensambladoras, pero también las grandes para que lo dimensionen como quieran".

Junto a todos estos conceptos se encuentra otro Mobility on demand, es decir, eliminar el concepto de viajar en tu coche por la ciudad para coger con tarjeta, como si fuera una bicicleta, un Lakota con el que conducir por toda la ciudad sin contaminar y cuyo almacenaje y aparcamiento, es muy sencillo en el centro urbano. Por ello está ideado especialmente para ser ofrecido por empresas o por los propios ayuntamientos.

el origen NTDEnergy estaba trabajando en el año 2018 en un proyecto de vehículo eléctrico (SEIMUS) cuyo desarrollo se fue ampliando y en el que las personas con alguna minusvalía física pudiera acceder fácilmente, por una puerta lateral o trasera, y barajando el concepto de plataforma común para chasis cambiables. El prototipo estaba muy desarrollado cuando a Ricardo Arrondo le hablaron de la posibilidad de hacerse en subasta con el proyecto Hiriko, una iniciativa que desapareció con polémica en el País Vasco y que frustró la construcción de un vehículo eléctrico muy innovador en algunos aspectos.

Hiriko contaba con algunos de los detalles que buscaba para su modelo y además tenía el añadido de que se encogía para aparcar. "Coincidía la idea de las robot ruedas, la plataforma plana y el tamaño del coche. Había cosas interesantes y conceptos muy innovadores que nunca se habían visto en ningún sitio. Había que quitarse el sombrero". Pero en parte, aquel sueño se convirtió en pesadilla y todo lo que pensaba adquirir en la subasta no se encontraba en lo que le dieron, "no teníamos el know how, hardware y software. Teníamos cosas de empresas que habían participado en el diseño, pero de lo importante del proyecto nada, cero", explica Arrondo. No solo no les dieron todo, sino que entre lo entregado descubrieron la larga lista de errores que contenía aquel vehículo y que lo hacían inviable. "Presentamos reclamación a la Concursal y además de no entregar el material subastado, por lo que se puede considerar directamente estafa, nos declaró culpables por reclamar el material subastado y para colmo nos hizo pagar las costas del juicio".

Desde ese cero tuvieron que partir tras el parón del confinamiento y aprender, sobre todo "lo que se puede pero no se debe hacer. Cometimos los mismos errores que ellos pensando que sus pasos estaban bien. Cuando fuimos a hacer el coche según sus criterios vimos que había problemas en las piezas, en el chasis. Nunca hubiera llegado a ser homologado. Con Hiriko hemos aprendido lo que no se debe hacer, que también es importante en un proyecto", asegura.

Así comenzaron a diseñar y a contratar empresas de ingeniería de primer nivel, al tiempo que ampliaron la formación de sus ingenieros, con sesiones diarias de hasta 15 horas. En ese momento, el ya proyecto Lakota contaba con la participación de unos 15 ingenieros de diversas universidades y empresas que fueron afinando y otorgando todos los parámetros para un modelo de garantías. El ingeniero Mikel Cuarián lo tiene claro, "la gran mejora que ha dado nuestro trabajo es la consistencia que le hemos dado. Es un vehículo real, fabricable en unos costes sostenidos y un buen producto. La funcionalidad de los robot ruedas y poder plegar el vehículo eran la fuerza de ese modelo y una gran solución, pero teníamos que hacerlo real. En ciertas condiciones de conducción el coche no iba a cumplir ni 50 horas, ahora ya estamos en unos rangos de chasis, estructura y sistema de ergonomía que pueden aguantar por encima del millón de horas. Hemos conseguido triplicar la esperanza de vida en las robot ruedas".

Este ingeniero no duda al afirmar que de aquel modelo de la subasta "no era posible su homologación y mucho menos una garantía de calidad en su esperanza de vida. Hemos estado gastando tiempo y recursos de ingeniería para conseguir un producto viable". Otro de los valores de Lakota es la construcción de la carrocería en fibra de cáñamo, "es un material más ecológico y son fibras que nos dan la resistencia que queremos y es viable. Nos da toda esa consistencia estructural que buscamos en el diseño", asegura Cuairán.

Arrondo destaca que "hoy tenemos prácticamente el control de todo el vehículo". Desde aquella primavera de 2018 hasta ahora la inversión supera los 4 millones de euros de fondos propios.

detalles

Autonomía del coche. La autonomía del proyecto Lakota está por encima de los 250 kilómetros, en la tipología más baja de baterías, en el rango extendido llega hasta los 400 kilómetros.

Velocidad. La velocidad máxima para estos vehículos es de 90 km/h, que alcanza sin problema.

Precio. El precio oscila entre los 12.000 euros "la versión más económica" hasta los 20.000 euros "con toda la tecnología posible". Sus dimensiones son de 2,5 metros de largo (dos metros plegado) y 1,5 metros de ancho.

Carga. La carga se puede realizar entre 20 y 30 minutos enchufando a la red convencional para que el vehículo pase del 20% al 80% si bien "la última rampa de la carga ya se nos dispararía hasta la hora y media", asegura Cuairán.

Montaje. "Se plantea un modelo de producción distribuida con siete módulos que deben ensamblarse por medio de la técnica tipo plug &play en miniplantas que a su vez deben funcionar como taller de reparación y comercializador de coches.

noticias de noticiasdenavarra