El Gobierno de Navarra ya tramita la instalación de 268 megavatios de almacenamiento. Un conjunto de proyectos que se irá incrementando a lo largo de los próximos meses y que refleja el interés creciente por una solución energética clave para integrar con éxito las energías renovables en el conjunto del sistema eléctrico español, sacudido por un apagón masivo inédito el 28 de abril.
Este evento, del que todavía se desconocen las causas exactas, ha disparado el interés por el almacenamiento mediante baterías, una solución que permite acumular electricidad en momentos de elevada generación y soltarla poco a poco cuando se requiere, garantizando el suministro a un precio además reducido. El coste de las baterías no deja de abaratarse y se encuentra ya en China, líder mundial también en esta tecnología, en el entorno de los 60 euros el kilovatio hora. En apenas tres años los costes se han reducido un 40%, siguiendo la misma evolución que en su tiempo depararon otras nuevas tecnologías, como la solar fotovoltaica.
Todo ello, unido al hecho de que la península ibérica está llamada a ser uno de los dos grandes polos energéticos de Europa, tal vez el principal, ha reforzado el atractivo de una tecnología que ya daba fuertes señales de crecimiento futuro antes del apagón del 28 de abril. El Gobierno de Navarra recibió en mayo de 2023 la primera solicitud, por parte de Ignis Smart Solutions, que se ubica en Lekunberri, que cuenta con una potencia de 1,2 megavatios, que recibió la autorización en mayo del año pasado y que ya ha entrado en funcionamiento. Es la única que, según los últimos datos registrados, se encuentra activa en la Comunidad Foral.
También han recibido los permisos administrativos en las últimas semanas y se encuentran a la espera de entrar en funcionamiento otros 15 megavatios ubicados entre Lekunberri y Alsasua, mientras que el resto, la inmensa mayoría, se encuentra en diferentes estados de tramitación, algunos de ellos muy inicial. El peso de estos sistemas de almacenamientos es todavía residual en el conjunto de España, con menos de 100 megavatios en funcionamiento.
Dominio asiático. El despliegue de las baterías mostrará con claridad la dependencia de Europa de fabricantes ubicados a miles de kilómetros, la mayoría con sello asiático. La china CATL es líder tanto en baterías para vehículos eléctricos como para almacenamiento en red. BYD, que es asimismo un potentísimo fabricante de coches, es uno de sus competidores en un mercado en el que tanto LG como Samsung poseen cuota de mercado y reconocimiento. Tesla es el acto estadounidense más importante, mientras que la gran esperanza europea (Northvolt) quebró en mazo. Basquevolt, que apuesta por baterías en estado sólido, es la gran esperanza local.
Estas cifras contrastan con las que se registran China o California, con diez millones de habitantes menos que España, pero donde solo el año pasado se instalaron más de 4.000 megavatios. En Europa, Reino Unido, Italia y Alemania son los países que en mayor medida han apostado por las baterías.
Interés creciente
Los últimos meses han registrado sin embargo una actividad creciente en toda España y también en la Comunidad Foral. Desde finales de junio han iniciado su tramitación en Navarra cinco proyectos ya de tamaño relevante que suman casi 230 megavatios. Se trata de instalaciones que se ubicarían entre Galar, Olite, Aranguren y Orkoien y supondrían una inversión conjunta de unos 100 millones de euros si finalmente se ejecutan. Y, según los datos de red eléctrica, en Navarra hay proyectos de baterías que han pedido permisos de instalación, un paso previo, que suman unos 2.800 megavatios. En el conjunto de España, con apenas 0,1 gigavatios en funcionamiento, el volumen de peticiones de conexión a la red mediante sistemas de baterías alcanza los 14 gigavatios.
Pese a su reducido impacto actual, el almacenamiento mediante baterías es uno de los sistemas con mayor potencial de crecimiento. Y es clave para alcanzar uno de los objetivos que se ha fijado el Gobierno central para 2030, con 22,5 gigavatios de almacenamiento en actividad. Para ello será clave también potenciar los sistemas de bombeo, que dependen de las condiciones de agua y desnivel de cada emplazamiento. Ofrecen un potencial notable (unos 10 gigavatios en toda España), pero su puesta en marcha requiere de obras costosas y largas.
En estos momentos, según red eléctrica, los sistemas de bombeo y turbinación cuentan con una potencia instalada de unos 3,3 gigavatios. La tercera pata del almacenamiento es la procedente de centrales termosolares. Las 18 que hay en funcionamiento en España en estos momentos tienen reconocida una capacidad de almacenamiento de 6.700 megavatios.
El Gobierno central tiene previsto aprobar por decreto medidas para impulsar el desarrollo de los sistemas de almacenamiento de energía, para lo que anunció en mayo ayudas de hasta 700 millones de euros. El Congreso de los Diputados tumbó a finales de julio el decreto aprobado un mes antes y ahora quiere salvar al menos una parte sin pasar por el Congreso.