El Producto Interior Bruto (PIB) de Navarra ha crecido un 2,3% durante el pasado año 2025, lo que supone una mejora de una décima respecto a las cifras de previsión que manejaba el Gobierno de Navarra. El dato lo ha hecho público el Instituto Navarro de Estadística (NASTAT) y confirma la fortaleza y resistencia de la economía en medio de un contexto internacional muy incierto.

Los datos del último trimestre confirman, a su vez, esa buena marcha con sendos crecimientos tanto en la comparativa con el cuarto trimestre del año anterior del año anterior (2,1%) como en la tasa intertrimestral donde se observa una subida del 0,5% frente a lo recogido entre julio y septiembre.

Navarra, en todo caso, muestra un perfil de mayor atonía que el conjunto de España, donde el crecimiento se aceleró en el último trimestre, y pasó del 0,6% al 0,8%. En el caso de la Comunidad Foral, el avance trimestral sigue estancado en el 0,5%. En el conjunto del año, España crece a un ritmo del 2,8%, cinco décimas por encima de Navarra.

El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, ha trasladado estos datos poniendo en valor que el cierre del año 2025 muestra a una economía navarra muy bien parada en la comparativa con los principales países de la eurozona como Alemania, Francia e Italia donde las últimas estimaciones sitúan el crecimiento anual del PIB por debajo del 1%.

De cara a futuro, Arasti ha avanzado que las previsiones para 2026 mantienen ese diferencial positivo con las principales economías europeas y es que se trabaja sobre una estimación de incremento del PIB navarro de entorno al 1,8%.

Por otro lado, en lo que respecta al IPC, 2025 ha concluido con una inflación media anual del 2,6%, ligeramente por encima de lo previsto, debido a la fortaleza de los servicios y la presión del precio de los alimentos. Por su parte, la inflación subyacente, que ofrece una medida más adecuada para analizar las tensiones estructurales, muestra un comportamiento más estable y finaliza 2025 con una tasa media anual del 2,2%, en línea con el objetivo del Banco Central Europeo. 

Explicación pormenorizada

El consejero de Economía y Hacienda ha detallado que “el consumo privado se sigue mostrando como el eje tractor de la actividad, tal y como sugieren las ventas minoristas y las matriculaciones de turismos”, que mejoran respecto a 2025.

Su crecimiento es, en todo caso, inferior al que se registra en el conjunto de España. El índice de comercio al por menor muestra un tono de cierta debilidad en el avance anual (1,7%), que contrasta con el vigor del conjunto de España, donde las ventas del comercio crecen más de un 4%.  

Por su parte, la inversión muestra un comportamiento divergente. “Mientras la construcción mantiene un buen tono, la inversión en bienes de equipo se debilita por la difícil coyuntura actual del sector industrial”. 

Asimismo, según José Luis Arasti, “el parón productivo de la rama de automoción, en pleno proceso de transición hacia el vehículo eléctrico, y la atonía de la demanda internacional han afectado a las exportaciones de bienes”. 

El consejero también ha hablado del mercado laboral, donde “la coyuntura es favorable. El ejercicio 2025 ha concluido con 5.000 afiliados más que en 2024 y un nuevo récord histórico de ocupación”. 

Si bien también ha confirmado que los últimos datos de la Encuesta de Población Activa revelan una pérdida de impulso en la creación de empleo y un repunte del paro en el último trimestre, aunque esos resultados “deben ser interpretados con cautela y exigen poner el foco de atención en la evolución de los indicadores reales laborales de los próximos meses”.

Finalmente, Arasti ha augurado “un entorno de transformación estructural, que conlleva riesgos significativos, pero que ofrece también oportunidades estratégicas. Por ello, es fundamental fortalecer el respaldo institucional a nuestro tejido productivo para potenciar su adaptabilidad y resiliencia, reforzando así su competitividad frente a los desafíos actuales”.

Perspectivas para 2026: ¿por debajo del 2%?

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De cara al nuevo año, las previsiones de organismos como Laboral Kutxa y el aval de la AIReF apuntan a que Navarra seguirá creciendo, aunque a un ritmo más pausado, estimado en torno al 1,8% para 2026. La evolución de la economía regional dependerá críticamente de la normalización de la industria europea y de la capacidad del sector servicios para absorber la mano de obra disponible en un contexto de inflación que comienza a aproximarse a los objetivos del Banco Central Europeo.

De consolidarse una cierta recuperación del mercado europeo, y sobre todo de Alemania, Navarra volvería a crecer con algo más de intensidad en 2027.