El grupo automovilístico alemán Volkswagen afronta uno de los mayores procesos de ajuste de su historia reciente. La compañía prevé recortar alrededor de 50.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030 con el objetivo de lograr un ahorro neto anual superior a los 6.000 millones de euros en toda la compañía antes de que finalice la década.

El anuncio lo ha realizado este martes el consejero delegado del grupo, Oliver Blume, en una carta dirigida a los accionistas coincidiendo con la presentación de los resultados de 2025, un ejercicio marcado por la caída de beneficios y por el inicio de una importante reestructuración interna.

Blume ha defendido la necesidad de tomar decisiones difíciles para garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo. “Nuestro sentido de responsabilidad corporativa por el crecimiento sostenible y nuestras aspiraciones de rentabilidad exigen una toma de decisiones clara y responsable, especialmente en Alemania”, ha señalado.

Primeros ahorros en 2025

La compañía ya ha comenzado a aplicar medidas de ajuste. Según ha explicado el grupo, los convenios colectivos y las primeras medidas de reducción de plantilla permitieron ahorrar alrededor de 1.000 millones de euros en el ejercicio fiscal 2025, en línea con lo previsto por la dirección.

No obstante, todavía no se ha concretado en qué áreas se concentrarán los futuros recortes, aunque desde la empresa se apunta a que varias marcas del grupo ya han puesto en marcha sus propios programas de eficiencia.

El consejero delegado de Volkswagen AG, Oliver Blume, interviene en la rueda de prensa anual del Grupo Volkswagen, en Wolfsburgo. Europa Press

Entre ellas figuran Audi y Porsche, que han alcanzado acuerdos integrales para reducir costes y adaptar su estructura a los nuevos retos del sector automovilístico, marcado por la electrificación, la presión competitiva global y el encarecimiento de las cadenas de suministro.

Un año difícil para el grupo

El anuncio de los recortes llega tras un ejercicio complicado para el fabricante alemán. Volkswagen obtuvo en 2025 un beneficio neto de 6.904 millones de euros, lo que supone un descenso del 44 % respecto al año anterior.

El beneficio neto atribuido —la parte que corresponde directamente a los accionistas— se situó en 6.673 millones de euros, un 37,7 % menos que en 2024.

El retroceso se explica principalmente por dos factores:

  • El cambio de estrategia de producto de Porsche, que ha obligado a revisar inversiones en electrificación.
  • Los aranceles aplicados por Estados Unidos, que han impactado de forma directa en los costes del grupo.

A pesar de ello, la facturación se mantuvo prácticamente estable. Los ingresos alcanzaron los 321.913 millones de euros, apenas un 0,8 % menos que el año anterior.

En términos comerciales, el grupo vendió 9,022 millones de vehículos en todo el mundo, un 0,2 % menos que en 2024. El crecimiento registrado en Europa quedó compensado por la caída de las ventas en Estados Unidos y China, dos mercados clave para el sector.

Rentabilidad a la baja

La presión sobre los resultados se reflejó con especial intensidad en la rentabilidad operativa. El beneficio operativo cayó un 53,5 %, hasta los 8.868 millones de euros, lo que situó la rentabilidad sobre las ventas en el 2,8 %, frente al 5,9 % del año anterior.

El impacto de los factores extraordinarios fue considerable. Según el balance presentado por la compañía:

  • El cambio de estrategia de Porsche supuso un coste cercano a los 5.000 millones de euros.
  • Los aranceles de Estados Unidos generaron un impacto adicional de 2.900 millones.

De hecho, el grupo llegó a registrar pérdidas en el tercer trimestre del año. En ese periodo, Volkswagen anotó pérdidas atribuidas de 483 millones de euros, en un contexto marcado por la decisión de Porsche de prolongar la vida de modelos con motor de combustión y abandonar algunos proyectos eléctricos.

Pese a ello, el último trimestre del ejercicio fue más positivo y permitió cerrar el año con beneficios.

Si se excluyen los efectos extraordinarios y los aranceles estadounidenses, el beneficio operativo habría alcanzado los 17.700 millones de euros, lo que supone un aumento del 5,5 %.

Liquidez sólida pese a la reestructuración

A pesar del deterioro de la rentabilidad, la compañía destaca que su estructura financiera sigue siendo sólida.

El flujo de caja aumentó un 24,3 %, hasta los 6.445 millones de euros, mientras que la liquidez de la división de automoción alcanzó los 34.497 millones de euros.

El director financiero del grupo, Arno Antlitz, ha subrayado que el ejercicio estuvo marcado por un entorno especialmente complejo. “2025 estuvo caracterizado por tensiones geopolíticas, aranceles e intensas presiones competitivas”, ha señalado.

En este contexto, Blume ha defendido la capacidad del grupo para mantenerse firme durante el proceso de transformación. “El hecho de haber logrado estos resultados en una fase de reestructuración y con costes considerables pone de relieve la solidez de nuestra estructura y nuestra resiliencia”, ha afirmado.

Menor dividendo para los accionistas

El consejo de administración y el consejo de supervisión propondrán en la próxima junta general de accionistas un dividendo de 5,26 euros por acción preferente y de 5,20 euros por acción ordinaria, correspondiente al ejercicio 2025.

La retribución supone un recorte del 17 % respecto al dividendo pagado por el ejercicio 2024, reflejo del menor beneficio obtenido durante el año.

Previsiones para 2026

De cara al próximo ejercicio, el grupo espera una mejora progresiva de la rentabilidad, aunque advierte de que el entorno económico seguirá siendo complejo.

Volkswagen prevé que la rentabilidad operativa sobre las ventas se sitúe entre el 4 % y el 5,5 %, frente al 2,8 % registrado en 2025, mientras que la facturación podría aumentar entre un 0 % y un 3 %.

La compañía advierte, sin embargo, de que el escenario seguirá condicionado por la incertidumbre en el comercio internacional, las tensiones geopolíticas y la volatilidad de los mercados de materias primas, energía y tipos de cambio.

Además, los pronósticos del grupo parten de la hipótesis de que los aranceles actuales se mantendrán y de que el comercio internacional seguirá activo, aunque bajo un contexto de mayor presión competitiva.

Un gigante con múltiples marcas

Volkswagen es uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo y agrupa bajo su paraguas numerosas marcas del sector, entre ellas Audi, Porsche, Skoda, Seat y Cupra. La reorganización anunciada pretende reforzar la competitividad del grupo en un momento de profunda transformación para la industria del automóvil, marcada por la electrificación, el desarrollo de nuevas tecnologías y la creciente competencia internacional.

El ajuste laboral previsto hasta 2030 será una de las piezas clave de ese proceso de adaptación. Mientras tanto, la dirección insiste en que el objetivo es garantizar la rentabilidad futura del grupo sin comprometer su capacidad industrial y tecnológica en el largo plazo.