Corpinnat: origen y excelencia de los espumosos del Penedès
Corpinnat tiene una idea muy precisa de lo que debe ser un gran espumoso: vino de territorio, elaborado con exigencia y con tiempo. La marca colectiva identifica espumosos producidos en el corazón del Penedès histórico a partir de uva ecológica vendimiada a mano y vinificada íntegramente en la propiedad
Su razón de ser va bastante más allá de una etiqueta. Corpinnat pone el foco en una cadena de valor que empieza en la viña y termina en la botella, y que exige coherencia en cada tramo. El proyecto obliga a trabajar conviñedo certificado ecológico, vendimia manual, trazabilidad completa, largas crianzas y una clara vinculación con las variedades históricas del territorio. A eso se suma una voluntad expresa de reforzar la figura del viticultor mediante viñedo en propiedad y contratos estables y prolongados con proveedores.
El territorio amparado busca prestigiar el espumoso desde la base y ocupa 997 kilómetros cuadrados en el corazón del Penedès histórico y se extiende, total o parcialmente, por 46 municipios repartidos entre Alt Penedès, Baix Penedès, Alt Camp, Garraf, Baix Llobregat y Anoia. Esa delimitación geográfica es un paisaje vitícola concreto, con una tradición larga en la elaboración de espumosos y una cultura del viñedo que aquí resulta inseparable de la historia local.
También la norma interna habla con bastante claridad del tipo de vino que se quiere defender. Todos los Corpinnats deben comercializarse con una crianza mínima de 18 meses en botella. Además, cada elaborador debe tener en el mercado, como mínimo, un brut nature de añada con 30 meses de crianza y otro vino de añada, brut, extra brut o brut nature, con un mínimo de 60 meses.
La elaboración íntegra en la propiedad constituye uno de los fundamentos del sello. Cada casa asume la vinificación y la crianza dentro de su propia bodega, preservando una trazabilidad completa y una relación directa entre quien elabora y el vino que finalmente llega al mercado. Esa lógica fortalece la coherencia del conjunto y da solidez a la identidad de cada proyecto.
El arraigo al Penedès también se juega en el viñedo. Corpinnat pone el acento en las variedades históricas del territorio y en una viticultura que busca preservar identidad sin renunciar a la ambición cualitativa. Los datos ayudan a dibujar ese perfil: en 2025, el 94 % de la uva recogida correspondió a variedades autóctonas, con el Xarel·lo en cabeza, seguido de Macabeo y Parellada.
Bodega Torelló
A comienzos de abril de 2026, Corpinnat pasó a sumar 22 bodegas. Dentro del mapa de Corpinnat, Torelló aparece como una de esas bodegas que permiten poner rostro y fondo al sello. No solo por su pertenencia al colectivo, sino por el espesor de su historia: en 2025 conmemoró 75 vendimias desde la elaboración de su primer espumoso y, al mismo tiempo, los 630 años de la finca Can Martí en manos de la familia, una continuidad poco frecuente que habla por sí sola de arraigo.
El origen de Torelló se remonta a los años cincuenta, cuando Francesc Torelló empezó a elaborar vino espumoso para otras bodegas del territorio. La uva procedía de la finca Can Martí, se vinificaba en la propiedad y el vino se comercializaba entonces sin etiqueta propia. Con el tiempo, aquella labor inicialmente discreta fue tomando forma de proyecto con identidad hasta salir al mercado bajo la marca Torelló.
En la actualidad
Hoy, Can Martí abarca 135 hectáreas, de las cuales 80 están plantadas con once variedades de uva cultivadas bajo los principios de la agricultura ecológica. Desde esta finca, la casa elabora espumosos Corpinnat, además de vinos blancos, rosados y tintos del Penedès, así como aceite de oliva virgen extra obtenido de más de 500 olivos centenarios repartidos por la propiedad. La dimensión agrícola de la casa, lejos de ser un simple contexto, forma parte esencial de su manera de entender el vino.
Ese recorrido ha venido acompañado de un reconocimiento sostenido. Distinciones como los 97 puntos otorgados al Torelló 3a en la Guía Gourmets refuerzan el prestigio de una bodega que ha construido su nombre desde el viñedo y desde el tiempo. A ello se suma la visibilidad reciente de Ernestina Torelló, incluida en 2025 entre las 100 mujeres más influyentes de Catalunya por Forbes Women, un reconocimiento que proyecta la vigencia de una firma histórica en una nueva etapa.
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