En casi todas las familias, también en las de coches, suele haber un díscolo encantador. No se trata de un ser desestabilizador ni de un insumiso irreductible, pero sí de alguien un tanto rebelde, irrespetuoso con las tradicionales o costumbres de la mayoría, algo travieso, a menudo ruidoso y también divertido. Tiene su encanto, y lo sabe, pero también su lado canalla e irreverente con lo establecido y asentado, pero sin llegar a quebrantar las reglas ni alterar de forma considerable el orden dominante, tan sólo lo perturba un poco, lo suficiente como para resultar entretenido y animar el ambiente.

En Mercedes desde hace tiempo han tenido un modelo que se sale de la tónica general entre su oferta de modelos SUV, antes lo fue el GLK –sin duda el modelo favorito de este redactor- y ahora lo es el GLB. Este último se acaba de poner al día por completo con una nueva generación que sigue siendo una combinación admirable de diseño y practicidad como no se ve en casi ningún otro modelo de la marca, con capacidad para cinco o siete plazas, tracción a dos o cuatro ruedas, motorizaciones totalmente eléctricas o híbridas y todo el arsenal de tecnología que incorporan hoy en día los vehículos de la firma tanto en conectividad como en seguridad y confort, junto a un exquisito diseño. Con la sobresaliente calidad Mercedes, pero con un estilo propio y diferenciador, como apuntan desde la marca, “el GLB es más que un vehículo, es el héroe para cada día, aún más versátil y práctico, el compañero más inteligente que da su apoyo de una forma muy intuitiva al conductor, que simplemente tendrá que subirse a él y conducirlo; un coche para el día a día, que se adapta sin esfuerzo a las necesidades de los clientes con un aura segura y carismática”. Si hubiera que definirlo y distinguirlo del resto, cabría decir que es un automóvil que se caracteriza por lo que es, un SUV de verdad, además de por su brillante diseño y contrastada calidad.

Mercedes lanza una nueva generación de su singular GLB en formato totalmente eléctrico e híbrido

Aunque también está disponible con motorizaciones híbridas, apoyadas en un motor de gasolina de 1,5 litros y potencias de 163 y 190 CV, que se combinan con un eléctrico de 30 CV, y se oferta con tracción a dos y cuatro ruedas, velocidades entre 204 y 212 km/h, cambio automático de ocho marchas y consumos medios homologados entre 5,8 y 6,1 litros, con precios a partir de 55.200 euros, el principal atractivo recae sobre las versiones totalmente eléctricas. La primera es la 250+ EQ, con 272 CV, 335 Nm, propulsión trasera, 210 km/h de velocidad punta, 7,4 segundos en el paso de 0 a 100 km/h, consumos de 15,9 a 18,3 kWh/100km, 631 km de autonomía y un precio a partir de 55.925 euros. Por encima se sitúa la 350 4Matic EQ, desde 63.800 euros, con tracción a las cuatro ruedas, un motor delantero de 272 CV y otro trasero de 109 CV para obtener una potencia combinada de 354 CV y 515 Nm de par máximo, con los que alcanza los 210 km/h, pasa de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos, demanda de 16,0 a 18,6 kWh/100 km y disfruta de una autonomía de 614 km. Ambos modelos emplean la misma batería, de 85 kWh, capaz de cargar en corriente continua a 320 kW y recuperar energía para 260 km en apenas diez minutos. Su sistema de propulsión, que también puede aportar energía para dispositivos externos (tecnología V2L), se combina con una transmisión automática de dos velocidades, que siempre trabaja en la relación más larga a partir de 110 km/h.

Con capacidad para cinco o siete plazas, tracción a dos y cuatro ruedas y toda la tecnología imaginable, es un producto de referencia

Estos elevados rendimientos están en consonancia con una carrocería y un vehículo ya de cierto tamaño. A pesar del exquisito equilibrio de sus proporciones, el Mercedes-Benz GLB es un coche que empieza a tener un volumen respetable: 4,732 metros de largura, 1,861 de anchura, 1,687 de altura, 2,889 de distancia entre ejes y un maletero posterior de 540 litros, al que se suma un hueco delantero en los eléctricos de 104 litros. Espacioso, confortable, disponible para cinco o siete plazas y tremendamente atractivo, además alberga otros muchos argumentos que hacen de él toda una tentación.

Entre estos se encuentran la banqueta central desplazable longitudinalmente, el techo panorámico de serie, su modo todoterreno para recorrer el campo en los tracción total 4Matic, una capacidad de remolque de hasta dos toneladas para trasladar caravanas, avanzadas asistencias de conducción (cuenta con ocho cámaras, cinco sensores de radar, doce sensores ultrasónicos y un ordenador de alto rendimiento, además de actualizaciones remotas del sistema), suspensión con amortiguación adaptativa de serie, diferentes modos de conducción, admite hasta cinco silletas infantiles, las dos pantallas frontales se pueden sumar a una tercera opcional para configurar un salpicadero totalmente integrado por imágenes, amén de las interminables opciones de personalización que caracterizan a cualquier modelo de Mercedes. Todo ello sin olvidar detalles de diseño como su parrilla frontal con 94 estrellas led o el techo solar opcional Sky Control que regula automáticamente el paso de luz y calor y se ilumina por la noche con 158 estrellas. Un díscolo que se hace querer.