pamplona. Una veintena de disminuidos físicos tuvieron ayer la oportunidad de disfrutar de una jornada de actividades especiales. Realizaron una excursión que no les llevó a conocer precisamente parajes naturales, sino que aprovecharon la tarde para acercarse a la confluencia de las calles Abejeras y Río Ega, para hacer "equilibrios" y mostrar sus "caídas espectaculares". Acompañados por una decena de monitores y miembros de la Asociación de Disminuidos Físicos de Navarra, se acercaron a la zona para reinaugurar de forma lúdico-reivindicativa las nuevas rampas mecánicas que, "sirven para todos el mundo menos para los disminuídos físicos". Las rampas, inauguradas el pasado 7 de noviembre, son las primeras que se instalan en la ciudad. Tienen una longitud de 38 metros, salvan una altura de 7,20 metros, y son reversibles. Es decir, en caso de que una falle pueden ser utilizadas en ambos sentidos. La obra, llevada a cabo por Harinsa Navasfalt SA, forma parte del proyecto de Eliminación de barreras arquitectónicas entre Iturrama y Azpilagaña.
MOVILIDAD REDUCIDA La reivindicación, presenciada por un buen número de vecinos de la zona, tuvo como acto central el "intento" de utilización del mecanismo por parte de las personas discapacitadas físicas. "Estamos aquí para demostrar cómo estas rampas, que han tenido un coste de 665.971 euros, sirven para todos menos para las personas que estamos en silla de ruedas", explicó Ana María Guerendiáin, afectada en primera persona debido a que, también ella, se mueve en silla de ruedas. "A ver quién es el valiente que se anima a coger la silla y bajar por la rampa", gritó, dando así el pistoletazo de salida a la actividad y animando a sus compañeros de batallas. Con miedo, poco a poco, varios discapacitados fueron acercándose a la rampa de bajada, la única en funcionamiento ya que la de subida lleva varios días estropeada, para demostrar que no cumplen su función. Y es que en todo momento tuvieron que ir acompañados por miembros de la asociación para no caerse.
"La rampa está mal hecha porque tiene demasiada inclinación", admitió Paco Monente, quien se mueve con muletas por un problema en su pierna izquierda. "A las sillas no les da tiempo a poner el freno para no irse en picado. Incluso para las personas como yo, que nos mantenemos de pie pero tenemos problemas de movilidad, se nos hace difícil usarlas. Si apoyas primero el pie y después la muleta te resbalas, y al revés ocurre lo mismo", señaló.
SENTIDO DEL HUMOR A pesar del grave problema que genera la rampa, los discapacitados optaron por utilizar el sentido del humor durante el acto. Narices rojas de payaso, panderetas navideñas, música circense y la banda sonora de la famosa serie cómica Benny Hill, pusieron la nota simpática a un hecho tan serio como que las personas en silla de ruedas siguen sin disponer de libertad de movimientos. "Si hace falta que haya una persona todos los días que acompañe a la gente que va en silla, significa que no facilita la movilidad. Y si no que venga la propia Barcina y lo haga ella", recalcó Emilio Arzoz, también discapacitado.
La propia coordinadora de la asociación, Silvia Ferreira, explicó que el problema viene de lejos. "Les avisamos desde que salió el proyecto y no hicieron caso. Hubo una reunión en la que nos dijeron que lo tenían todo controlado. Además, tenemos un convenio para asesorar al Ayuntamiento en estos casos e hicieron oídos sordos a lo que se dijo", reconoce. "La solución sería un ascensor. De cualquier forma el proyecto se nombró como de eliminación de barreras, y lo que no queremos es que, de hecho, crean que las han eliminado, porque no es así". "¿No es más fácil hacer las cosas bien, que hacerlo mal y luego tener que rehacerlo otra vez?", reflexionó José Ruiz, miembro de la asociación.