Así, Juan Iriberri Hita, de Ancín, indica que "estos días en los que el descenso del caudal en el río Ega hace presagiar a corto plazo una situación crítica en el mismo, recordamos una campaña mediática sobre recursos hídricos en Tierra Estella cuyos mensajes requieren de más de una aclaración".
En esta línea, añade Iriberri "se ha dicho por ejemplo que el caudal extraído del acuífero de Loquiz en Valdega es mínimo, pues constituye tan solo un 15% de su capacidad total, y, por tanto, que no afecta significativamente a los afluentes".
Sin embargo, este vecino de Ancín cree que "lo que habría que precisar es que es suficiente un mínimo descenso del nivel superficial o capa freática del agua para que nacederos y afluentes del Ega a 500 metros de los pozos de extracción dejen de manar".
Para Juan Iriberri "la observación y seguimiento a lo largo de los años de las alteraciones de dicho nivel nos lleva a la conclusión de que basta la oscilación de un metro en el mismo para que manen o se agoten fuentes en 500 metros a la redonda, y es suficiente metro y medio de aumento para que acequias y afluentes rindan al Ega su caudal óptimo. Claro que la cantidad del 15% que dicen extraer es mínima si la comparamos con la capacidad total del extenso y profundo acuífero. Pero son los escasos metros de oscilación los que deciden sobre el ser o no ser de afluentes y río". Para este vecino, esta oscilación explica que estén secos los nacederos de Fuentelencino, San Fausto y Burbudeas. "Y los que todavía siguen manando lo hacen con un caudal inferior al de 2011", recuerda Iriberri, para el que la sequía de los dos últimos años no es la única razón, sino que, en su opinión, "a esta situación se ha llegado en un proceso de años".
Sobre la posible sobrexplotación del acuífero, este vecino asegura que en su zona, Valdega, es general la percepción de que sí existe "una sobreexplotación, o extracción abusiva, o incontrolada... O como se le quiera llamar".
En este sentido, se relata que "se ha percibido cómo durante la prospección realizada en octubre de 1997 se agotaron ocasionalmente y por primera vez en la historia conocida todos lo pozos de riego de los alrededores, así como los ocho nacederos de Fuentelencino, y cómo el descenso progresivo del nivel freático provoca a partir de 2000 la desaparición de las fuentes de San Fausto y las anteriormente citadas durante unos seis meses al año, y el vaciado de los pozos de riego circundantes. Y así hasta 2011, en que dichas fuentes solo han manado unas semanas, y este 2012, en que simplemente ni han brotado por la confluencia de dos factores: la sequía y el descenso progresivo del nivel de agua subterránea, descenso que viene de años atrás". Según Iriberri "se entiende también en Valdega por sobreexplotación el hecho de no prever ni ponderar en el volumen de extracciones los severos estiajes ya crónicos, como el último y más grave de todos, el de este 2012".
caudal ecológico En opinión del vecino de Ancín "no se hablaría, sin embargo, de sobre explotación si se hubiera mantenido el nivel freático en unas cotas que garantizaran un mínimo caudal ecológico, aunque no brotaran todos los nacederos al cien por cien. Tampoco se hubiera puesto en cuestión la explotación del acuífero si no se hubiera producido merma tan significativa en caudales de pozos, y si no hubieran tampoco desaparecido temporal o definitivamente fuentes, acequias y humedales".
Para Juan Iriberri Hita "parece imprescindible profundizar en el estudio riguroso y exhaustivo del acuífero y su funcionamiento, así como realizar un trabajo de observación, trabajo de campo, analizando in situ fenómenos que no aparecen en pantallas ni gráficos virtuales. Porque de seguir con tópicos o coartadas del tipo de "la incidencia es mínima", o "el acuífero es inagotable", o "no se puede hablar de sobrexplotación", la actual situación de crisis y prealerta en el río Ega se van a convertir en algo crónico", asegura.