BARBARIN es un curioso pueblo de Tierra Estella/ Lizarraldea, que muga entre otros con Lukin, Arroniz y Los Arcos. De estas localidades hablaremos otro día. Situado en el Valle de San Esteban, este llamativo pueblo ya era un asentamiento en la edad de Hierro, además de haberse hallado en él tres aras romanas. Del patrimonio arquitectónico, aparte de las blasonadas casas, alguna de ellas con recio enrejado, quizá lo más destacado sea su iglesia, situada en lo alto de la ladera, a modo de vigía, siempre mirando a Monjardin. La sensación es de haber sido parte de la línea de castillos que protegían el Viejo Reino.
Su aspecto de iglesia-fortaleza impresiona, así como las desgastadas piedras de escaleras y muros, que delatan el paso de los siglos. Los pueblos siempre buscan a lo largo de los tiempos asentarse en lugares que les sirvan de protección ante los avatares de la historia. En su entorno está Montejurra así como el que fuera importante núcleo de defensa de la zona, el estratégico e histórico castillo de Monjardin o San Esteban de Deio, fortaleza del rey navarro Sancho Garcés I, y lugar en el que algunas fuentes indican que está enterrado.
Madoz hace dos siglos contaba sobre Barbarin: “Tiene 40 casas, la de ayuntamiento, cárcel, escuela de primeras letras, dotada con 80 robos de trigo, y frecuentada por 40 niños; parroquia de San Juan Evangelista con un cura llamado abad y ermita de San Jorge. Hay en el término dos medianos cerros llamados el Pito y Sacaneta, donde únicamente se crían árboles y arbustos para combustible, y yerbas de pasto. La tierra de labor es bastante fértil, y abraza porciones de viñedo y olivar. Producción: trigo , cebada, avena, aceite, vino, legumbres, y hortaliza ; sostiene poco ganado vacuno, y bastante lanar y cabrio, y hay caza de liebres y perdices. Población, según datos oficiales 32 vecinos, 148 almas”. Sakaneta ‘(donde el) barranco’
Hablando con Javier Arizaleta sobre el barranco que va de Olejua a Arróniz me comenta que Olejua tiene con Barbarin un termino en facería llamado Inzuriain. Este aparece ya documentado desde 1700 como “Inzuriayn, Ymcuriain, comunero llamado Inzuriain”(Nafarroako Toponimia). Dicho topónimo no lo encontramos en ningún otro lugar. Como hipótesis había pensado en haitz ‘peña’ + zuri ‘blanca’ + ain, sufijo de varios valores, es decir similar al Piñalba de San Gregorio en Sorlada o a las abundantes Atxuri, Haitzuri, lo que coincidiría con las llamativas rocas blancas del entorno, pero requiriría profundizar ya que hay otras posibilidades. También he leído en un mapa Izurriarain que por la localización coincide con el primero.
Pero en ésta ocasión quería resaltar la relevancia que adquiere Barbarin en nuestra cultura por el hecho de ser una de las localidades donde en el año 1576 encontramos uno de los testimonios de la presencia del euskera por medio de la frase “Ai ene alaba, erraz galdua”, es decir “Ay hija mía, cual fácilmente te hemos perdido/ fácilmente perdida” con la que una madre expresa su dolor ante la pérdida de su pequeña hija acusada de brujería. Creo que otras fuentes lo cuentan de otra forma, es decir que una mujer acusa a otra de la pérdida de su hija. Aunque sobre esto como recoge Henningsen el auténtico problema no eran las brujas, sino los inquisidores (Fz Pinedo/Otsoa de Alda). La frase en euskera es bastante conocida. Yo la he tomado del artículo “El Euskera en Tierra Estella” del insigne J. M. Satrustegi quien recoge la forma original donde aparece escrito “Ay hene halaya herraz goldua”.
Dos frases más que cita Satrustegi nos dan idea, por una parte de como se vivió en la localidad el hecho, y por otra cual era la realidad lingüística de la zona. Veamos. Una señora señala en la feria de Lizarra/Estella sobre la situación en Barbarin que “estaban buenos, sino que las xorginas los querían ahogar”, sorginak ‘las brujas’. La otra que versa sobre una de las acusadas indica “una de las buenas hechandras que abia en la Berrueça”. Se refiere según precisa F. Ondarra a una señora de Piedramillera. Etxandra es la forma reducida de etxekoandra, es decir, ‘la señora de la casa’. Entiendo que tanto por los vocablos como por la estructura de las frases en la zona la presencia del euskera era bastante sólida en esa época.
Sabiendo en la vieja Lizarra en el año 1607 un tercio de la población sólo sabía expresarse en euskera, a pesar de llevar años de regidor castellano que entiendo que condicionaría el uso de la lengua, en los pueblos del entorno la presencia del euskera sería mucho mayor. Actualmente la que el rey Sancho VI el Sabio definiría en 1167 como lingua navarrorum, es decir, lengua de los navarros, refiriéndose al euskera, vuelve a oirse cada vez con más intensidad, sobre todo, de labios de los jóvenes. Sobre el nombre del pueblo pienso que lo mismo que una de las formas más antiguas de los cercanos Lukin y Morentin, son Lukain y Morentain, en el caso de Barbarin sería posiblemente *Barbarain, cuyos componentes son bastante lógicos.