“Desde que se ha levantado a la mañana no ha parado de decir ‘vamos al tren, vamos al tren, vamos al tren’. En todas las ciudades que visitamos nos tenemos que montar en un tren turístico o ir a un museo del ferrocarril. Cuando lo vimos por internet, ya sabíamos que iba a ser una parada obligatoria. Hemos andado media hora bajo el sol para que ella se monte”, comentaba este domingo Carmen María Moñaman, una mujer de Almería, en el Centro de Interpretación del Ferrocarril de Trinitarios. Su hija, Julia, es una de las más de 20.000 personas que en el último año se han subido al grito de pi, pi en una de las doce locomotoras del parque del tren, que se ha convertido en un referente para los turistas que estos días visitan la ciudad. “Nuestro reto es que cada año tengamos más visitantes, aunque sea uno más. Significará que estamos haciendo las cosas bien. Será una señal de que estamos haciendo bien nuestro trabajo”, explica Miguel Garrote, gerente de este parque temático.

El Centro de Interpretación del Ferrocarril cuenta con un circuito de unos 800 metros que se recorre en siete minutos. “Se realizan varias vueltas y se pueden ver túneles, puentes, semáforos, indicadores de vías, una plataforma giratoria, las cocheras o un cuadro de control desde el que se controlan los desvíos. Hemos recreado a escala todos los elementos que componían una antigua explotación ferroviaria”, explica Miguel. Los txikis, y no tan pequeños, se montan en 12 trenes y locomotoras de cinco pulgadas. “Todos son eléctricos y funcionan con baterías de 2.000 kilos de arrastre. En cada vagón se montan dos niños y caben entre 20 y 25 chavales”, indica.

Dos de los trenes los ha diseñado Severino Fernández, ingeniero y miembro de la Asociación Navarra de Amigos del Ferrocarril. “Son replicas de dos locomotoras. La primera se llama Cocodrilo y circula en Suiza. La segunda se le conoce como la 311. Es una locomotora gris que se encarga de sacar los coches de la Volkswagen y los coloca en la estación de tren para su distribución”, señala. Los otros 10 trenes los han cedido socios de la asociación. “Es mejor que esté aquí que guardada en un almacén”, apunta.

Además del viaje, los escolares se adentran en el aula del tren. “Les explicamos por qué el parque está ubicado en Trinitarios, donde confluían la vías del ferrocarril del Plazaola y del Irati. Es un enclave ferroviario”, señala.

En esta sala, Miguel también recuerda las distintas funciones que había en una estación, que el color de los gorros y las hojas de roble que llevaban cosidas indicaban un estatus concreto o que en caso de avería se lanzaban petardos y bengalas a las vías para avisar a los maquinistas: “Así sabían que tenían que frenar. Hoy en día, con el teléfono móvil es más sencillo”, afirma. El aula del tren está decorada con una taquilla de billetes, un mapa de las líneas ferroviarias con sus horarios de llegada y salida e imágenes antiguas.

Para Navidad, la asociación espera inaugurar la sala de exposiciones. “Estamos diseñando dos maquetas en escala H0 –1:87– y N –1:160–. En la primera hemos recreado las estaciones de Tafalla y Alsasua y en la segunda el Centro de Interpretación del Ferrocarril”, avanza. Esta segunda maqueta contará con 20 metros de vías por donde circularán distintos trenes.

El Centro de Interpretación del Ferrocarril estará abierto hasta el 29 de octubre. El parque está abierto los viernes de 18:00 a 20:00 horas, los sábados de 11:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:00 horas y los domingos y festivos de 11:30 a 13:30 horas.

Txikis

A pesar de los 40 grados, las familias con txikis fueron fieles al tren. “En las curvas, como en las motos, hay que ir bien agarrados”, avisó Álvaro Miranda a sus hijos Pablo y Mario, que se subieron al tren con gorros de maqunistas. “Ha sido nuestra primera vez y me imaginaba que era más chiquitín. Nos ha gustado mucho”, comentó Álvaro. Tanto que su hijo más pequeño, Pablo, quere ser maquinista. “Me encantan los trenes y está muy chuli cuando tocas el silbato y la campana”, aseguró Pablo, mientras pedía a su padre que le dejara montarse más veces en el tren. Hay cantera. l