La plantilla de trabajadores y trabajadoras de la EPEL Tudela Cultura ha emitido un largo y contundente comunicado en el que muestran su “inquietud” ante la circunstancia de que la anterior gerente vuelva a gestionar este departamento y afirman que Amaya Pérez, que volverá en febrero, dejó una plantilla “devastada y diezmada por las bajas” ocasionado por el “clima tóxico”. Además señalan su asombro ante la interpretación que se ha dado a la sentencia y el hecho de que el Consistorio no presentara ninguna justificación de las situaciones que se vivieron entre el personal durante el mandato de la concejala Merche Añón y de la gerente Amaya Pérez, que tras la sentencia declarando su despido nulo volverá a serlo. En su comunicado destacan que todas las resoluciones sobre salud laboral que se dieron entre 2019 y 2023 “convergen en el clima laboral tóxico que ha padecido esta plantilla durante el mandato y gerencia de Merche Añón como concejala y Amaya Pérez como directora-gerente”.
La plantilla ha destacado su “inquietud ante la nueva situación que se abre en Tudela-Cultura” y afirman que “nuestro objetivo como trabajadores y trabajadoras de una Administración Pública es intentar dar el mejor servicio a la ciudadanía sin tener que lidiar con problemas internos ajenos a este objetivo” si bien recuerdan que nunca se habían vivido problemas ni situaciones como las que se dieron entre 2019 y 2023, pese a que muchas de las trabajadoras llevan hasta 37 años en el mismo puesto, trabajando, antes de Añón y Pérez y después, con personas del mismo signo político y diferente.
El trabajo de Iciar Les
En este sentido han destacado la labor realizada tanto por la concejala Actual de Cultura, Iciar Les, como por la gerente que sustituyó a a Amaya Pérez, Amaya Zardoya, y que será despedida por el Ayuntamiento ante la readmisión de la anterior. Con respecto a Les, actualmente de baja, destacan que “cuando se incorporó en el mes de junio de 2023 se encontró una plantilla devastada, una plantilla diezmada por una situación laboral tan tensionada que afectó directamente en su salud mental, hasta el punto de que todo el personal de oficina, técnico y administrativo, estuvo en situación de baja médica derivada de ansiedad laboral” Todas estas personas de la plantilla, de perfiles totalmente distintos, “nunca habíamos estado en situación de baja médica prolongada por cuestiones de salud mental y nunca hemos vuelto a estarlo hasta la fecha. Les logró revertir una situación muy problemática, devolviendo la tranquilidad laboral a la plantilla y reconociendo la profesionalidad de sus integrantes. Gracias a ella hemos vuelto a trabajar con tranquilidad, confianza e ilusión”.
En la misma línea han elogiado el papel de Amaya Zardoya, que sustituyó a la anterior, de quien destacan que “ha demostrado una absoluta confianza en el equipo y en nuestra experiencia laboral, consiguiendo que tanto el trabajo como la comunicación con ella hayan sido totalmente fluidos”.
“Cuando se incorporó Iciar Les a Cultura en junio de 2023 se encontró una plantilla devastada, diezmada por una situación laboral tan tensionada que afectó directamente en su salud mental, hasta el punto de que todo el personal estuvo de baja médica"
La sentencia
Con respecto a las afirmaciones que ha realizado la sentencia y el abogado de la gerente, apuntan que “nos llama poderosamente la atención” que ahora se reconozca que se vivió un clima laboral tóxico en Tudela-Cultura durante la concejalía de Merche Añón y bajo la dirección de Amaya Pérez, algo que durante años Tanto Toquero como Añón y la propia Pérez negaron. “Se restó importancia a la situación y, tanto la anterior concejala, Merche Añón, como otras personas de su equipo de gobierno sostuvieron, por activa y por pasiva, que no había problemas en la EPEL y que todo se debía a un interés político”, un interés político que toda la plantilla niega porque habiendo trabajadoras y trabajadores que llevan entre 10 y 37 años en la concejalía “con equipos de gobierno de distinto color político, nunca habíamos padecido los problemas de la anterior legislatura. La evidencia de que no era un tema político sino de gestión del personal es que ese ambiente laboral insoportable se revirtió con la llegada de otra concejala, del mismo partido que la anterior, y de una nueva directora-gerente”.
"La evidencia de que no era un tema político sino de gestión del personal es que ese ambiente laboral insoportable se revirtió con la llegada de otra concejala, del mismo partido que la anterior, y de una nueva directora-gerente”.
No hubo acoso
Además, los trabajadores y trabajadoras de Tudela Cutura ponen en evidencia que desde el Ayuntamiento no se presentaran como prueba de cargo para el despido los problemas de salud laboral que se dieron durante el mandato de Añón-Pérez y recuerdan que la sentencia “basa su fallo exclusivamente en el hecho de que el motivo de dicha extinción fue la situación de baja médica prolongada de Amaya Pérez, conforme el testimonio vertido en sede judicial por Merche Añón”.
La sentencia, añaden, desestima totalmente las pretensiones de Amaya Pérez sobre la existencia de un acoso “ascendente” pues señala que “no se han concretado ni acreditado indiciariamente la existencia de actuaciones de acoso ascendente a los que se alude en el escrito de ampliación de la demanda”. A su juicio, “ni siquiera se ha podido aportar ni un solo indicio de que dicho acoso ascendente haya concurrido nunca. Es uno de los puntos más importantes a aclarar”.
La plantilla niega que únicamente seguía directrices y que no tenía responsabilidad. “Según los estatutos, este puesto ostenta la jefatura superior de todos los servicios y entre sus funciones se encuentra la de desarrollar la estructura organizativa”
Resoluciones sobre el "clima tóxico"
En definitiva, aseguran que todas las resoluciones sobre salud laboral que se dieron entre 2019 y 2023 “convergen en el clima laboral tóxico que ha padecido esta plantilla durante el mandato y gerencia de Merche Añón como concejala y Amaya Pérez como directora-gerente” y niegan tajantemente uno de los aspectos más polémicos de la sentencia: Que únicamente seguía directrices de Toquero y Añón y que no tenía ninguna responsabilidad. “Según los estatutos que rigen a la EPEL Tudela-Cultura, este puesto ostenta la jefatura superior de todos los servicios, obras y dependencias y entre sus funciones se encuentra la de desarrollar la estructura organizativa y de personal de la entidad”.
De hecho, el mismo Juzgado de lo Social nº 2, ratificado posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que condenó a la EPEL, entidad que estuvo representada por Amaya Pérez como directora-Gerente en dicho procedimiento, por vulnerar los derechos fundamentales de dos de sus trabajadoras, lo confirma al concluir que “existe una relación de causalidad entre el daño moral producido y la falta de diligencia desplegada en el actuar de la entidad demandada”. La sentencia también hablaba de “mala gestión de la empresa demandada y su repercusión en el descanso y en la conciliación de la vida familiar, laboral y personal de las trabajadoras” y calificaba de negligente la actuación de la empleadora.
El Juzgado de lo Social, ratificado por el TSJN confirmó que “existe una relación de causalidad entre el daño moral y la falta de diligencia en el actuar de la entidad demandada”, la sentencia también calificaba de negligente la actuación de la empleadora.
Esta sentencia vino precedida de otras resoluciones administrativas que ponían de manifiesto la gestión de personal y el clima laboral “que padecimos durante la gestión de Merche Añón y Amaya Pérez, como la que inspección laboral emitió, en noviembre de 2021, contra la EPEL con una multa de 1.000 € por no cumplir con los descansos entre jornadas de las trabajadoras” o el informe que emitió el Instituto de Salud Pública y laboral de Navarra (ISPLN), en octubre de 2022, en el que se hablaba del riesgo psicosocial de la EPEL y que destacaba los “graves problemas en la comunicación entre trabajadores/as y dirección-gerencia, produciéndose en ocasiones, críticas y desvalorización del trabajo realizado”. El informe recomendaba, además, retomar la figura de coordinador de cultura (amortizada en 2020).