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Sakana

Nombre de mujer para una plaza en Lakuntza

Está dedicada a Elvira turumbay, comadrona nacida en 1892 que ayudó en más de 1.500 partos en este pueblo y alrededores

Nombre de mujer para una plaza en LakuntzaN.M.

Día Internacional de las Mujeres, Lakuntza dedicó el domingo una plaza a Elvira Turumbay Sainz, comadrona durante décadas de este y otros pueblos de la zona. Mujer de profunda vocación de servicio, se dice que atendió más de 1.500 partos. “Es una figura fundamental en la salud reproductiva de nuestro pueblo. Estuvo al lado de cientos y cientos de mujeres en unos momentos tan importantes”, señaló la alcaldesa, Oihane Uribeetxebarria. Asimismo, destacó que era un reconocimiento extensivo a todas las mujeres que han cuidado y cuidan. “Queremos visibilizar el trabajo invisible de todas las mujeres a lo largo de la historia: cuidar la vida y sostener la comunidad . Poner el nombre de mujeres a calles y plazas es también hacer memoria”. La propuesta partió del movimiento feminista de Lakuntza y se acordó en Pleno en febrero.

En el homenaje no faltó un aurresku de honor.

Elvira Turumbay nació en Lakuntza el 25 de enero de 1892. En este pueblo se casó con otro lakuntzarra, José Cruz Zubeldia, y trajo al mundo siete hijos. De todos ellos solo vive Eusebia, que ayer asistió emocionada al homenaje dedicado a su madre. Hija, nieta y bisnieta de parteras, aprendió el oficio en casa, de una forma natural como había ocurrido durante generaciones. Pero fue la primera con titulación oficial. La denuncia interpuesta a su madre por ejercer sin título oficial, práctica común hasta entonces, animó a Elvira a estudiar, una decisión valiente e inusual para una mujer de familia humilde la época, según destacó la alcaldesa. Más aún para quien, como Elvira, tenía el euskera como lengua materna. 

Eusebia Zubeldia Turumbay, la única hija de Elvira Turumbay con vida, asistió emocionada al homenaje.

Una vida de vocación de servicio

Así, durante año y medio compaginó el trabajo del hogar y el cuidado de la familia, preparó la teoría, superó las prácticas en Pamplona y finalmente se examinó en Zaragoza. Se tituló en 1929 con 37 años, un documento que conservan con orgullo en su casa nativa. Emañena, la casa de la comadrona. Falleció en 1975 con 83 años, una vida de dedicación y trabajo que dejó una profunda huella en su pueblo

“Hoy es un día muy especial para nuestra familia y un honor que este plaza lleve su nombre en reconocimiento a su vocación de servicio”, destacó su nieta, Puri Garziandia Zubeldia. “Este homenaje no sólo honra su memoria sino que también pone en valor el papel fundamental de la mujer en aquella época donde formarse y ejerce una profesión suponía esfuerzo, valentía y determinación”. Asimismo, agradeció en nombre de la familia al Ayuntamiento y a todas las personas que han hecho posible “este gesto tan simbólico que une el pasado con el presente”.

Unas niñas descubrieron el monolito que recuerda a esta gran mujer.

Una mujer sabia y generosa

Esta lakuntzarra recordaba que su abuela, además de comadrona, sabía de plantas medicinales y de huesos, pero sobre todo la describió como una mujer muy religiosa. “En cualquier acontecimiento se ponía rezar”, observó. De hecho, cuentan que el día que fue a examinarse a la capital aragonesa, quiso primero oír misa y acabó llegando tarde al examen.

Quienes la conocieron también recuerdan su enorme generosidad. En una época de escasez y pocos recursos, estableció unas tarifas muy por debajo de lo que le correspondía como comadrona titular. Y cuando una familia no podía pagarle, acudía sin preguntar. No fue hasta 1952 cuando comenzó a poder cobrar sus honorarios íntegros. 

“En casa contaban que un día se calzó las botas de mi abuela y subió sola andando al Guardetxe de Aralar, cuando no había carretera, tan solo 20 días después de haber dado luz a su quinto hijo”, apuntó su nieta. Sonada fue también la vez que no acudió a la boda de su hija porque tenía que ayudar en una casa. 

Euskaldun y conocedora de las costumbres de Lakuntza, Resurrección María de Azkue, primer presidente de Euskaltzaindia, recogió de su boca en los años 30 una fórmula para jugar al escondite. Décadas después, la lingüista Ana Mª Echaide le entrevistó como representante de la variedad del euskera de Lakuntza para su trabajo El euskera en Navarra: encuestas lingüísticas (1965-1967)