Primero de mayo, los maiatzak se asomaron en lo alto de la sierra de Urbasa para anunciar la primavera. La tradición se renovó en Etxarri Aranatz, Bakaiku, Iturmendi y Ziordia, donde se levantaron troncos de haya como señal de que ha llegado el momento de llevar el ganado a pastar a la sierra. El primero en alzarse fue en Bakaiku, en Hartzabal, al mediodía. Poco después, cerca, le siguió el de Etxarri. En Ziordia fueron dos, uno en la Barga y otro, más pequeño, en La Chopera.

En Iturmendi fue por la tarde en la plaza, en una tarea que se ha convertido en todo un espectáculo y que cada año atrae a numerosas personas que no quieren perderse esta tradición. Este viernes se sumó la Colla Jove de Barcelona, que está de visita en Altsasu. Además, realizaron dos pilares, estructura de una persona por piso; un adelanto de la Diada Castellera que ofrecerán en Altsasu el domingo, uniendo así dos expresiones populares en un mismo espacio.

Con la mirada puesta en el cielo ante la amenaza de lluvia, la cita era a las seis de la tarde. Para entonces todo estaba preparado: un tronco de haya de 20 metros cortado en Untzueta, rematado con una rama de fresno de 3 metros , aparejos y más de medio centenar de vecinos de todas las edades dispuestos.

MEDIA HORA

Primero a pulso y después con la ayuda de horquillas y escaleras, el tronco fue entrando en un orificio de metro y medio de altura en el centro de un reloj de sol. Después, con cuerdas, se ajustó hasta quedar completamente erguido. La tarea, dirigida por Ignacio Arbizu, llevó 30 minutos, menos que en ocasiones anteriores. Y es que era mejor no tentar a la suerte. Una vez bien ajustado en su lugar con cuñas, fue el turno de los castellers. Justo al acabar, llegó la tormenta.

El mayo presidirá la plaza hasta finales de mes, cuando será retirado con una grúa. La venta de su madera, unos 1.500 kilogramos, será para los quintos y quintas, que colaboran en la tarea, tanto en llevar el mayo desde el monte a la plaza como en que todo esté dispuesto. Este año son cuatro: Asier Zufiaurre, Aitana Guerrero, Jon Buján y Marc Tugas.

Como ocurre con otras costumbres, el cristianismo la adoptó otorgándole un sentido religioso, en este caso vinculado a la festividad de la Cruz de Mayo. Sin embargo, su origen es mucho más antiguo y está ligado al despertar de la naturaleza. Lo cierto es que por estas fechas es cuando el paisaje despliega una paleta inginiys de verdes salpicada del color de las flores. Así, el maiatza se relaciona con la fertilidad y sería símbolo de la juventud. El árbol también era figura de la divinidad porque unía las raíces de la tierra con el cielo. De hecho, es una costumbre que se repite en diferentes zonas del Estado y Europa.