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Asociación Irati de Barañáin: el tiempo libre en la jubilación, mejor invertido

Ofrece clases y formación para migrantes | Esta entidad se sostiene gracias a jubilados voluntarios

Asociación Irati de Barañáin: el tiempo libre en la jubilación, mejor invertidoUnai Beroiz

Quien se jubila se convierte en dueño de su tiempo. Pero a quien se ha pasado toda la vida pegado a una pizarra, enseñando tiza en mano, el gusanillo de la docencia no le abandona de la noche a la mañana. Por eso, algunas de estas personas aprovechan la ocasión y deciden hacer un uso benéfico de todo el tiempo que ganan jubilándose. Y es, precisamente, gracias a su dedicación, que muchas asociaciones tienen voluntarios que se encargan de dar continuidad a su labor.

Comenzó siendo un espacio para actividades culturales, pero a raíz de la pandemia, la Asociación Irati, en Barañáin, se convirtió en un lugar de servicio para quienes más lo necesitan. En sus aulas, profesores jubilados –o cualquier persona dispuesta a destinar tres horas a la semana– demuestran la polivalencia de quien está decidido a ayudar y colaboran con la educación de jóvenes con dificultades y con la inserción al mundo laboral de personas migrantes.

Acceso al empleo

El castellano es la primera prueba a la que una persona migrante tiene que enfrentarse. Sin eso, dice Luis Tovar, voluntario, “es imposible”. El programa de acceso al empleo (Plan FILME) se divide en distintos niveles. El primero de ellos, la acogida. En este periodo, explica Francisco Javier Baranguan, encargado de esa fase, “no solo se les enseña el idioma con mucha paciencia, sino que se les ofrece un espacio seguro donde asentar todos los cambios”. 

Aunque esta parte sea, quizás, la más delicada del proceso, no por ello quienes la imparten deben ser las personas más formadas. De hecho, Baranguan, jamás se ha dedicado a la enseñanza, sino que se ha pasado la vida trabajando en Telefónica. “Al principio venía muy vergonzoso, con mucho miedo. Solo ayudaba al otro profe”, recuerda. 

Sin embargo, con el paso del tiempo, “me fui soltando, fui inventándome mis propios métodos e improvisando en las clases”, relata, hasta que, en medio de la jubilación, la enseñanza se ha convertido en “lo más satisfactorio que podría haber hecho”. Después, sigue Tovar, “les ayudamos a organizar un proyecto de vida, a analizar sus actitudes y aptitudes, y les enseñamos a enfrentar las dificultades que pueden surgir en entornos laborales”.

"La enseñanza es lo más satisfactorio que podría haber hecho en mi jubilación"

Francisco Javier Baranguan . Profesor en la Asociación Irati

Entre ellas se encuentra, por ejemplo, el saber defenderse ante jefes “que quieran explotarles” o valorar el empleo, ya que muchos de ellos rechazan la idea de trabajar con los papeles en orden porque, “cuando les ofrecen empleo en B, les dan 100 euros más”, describe. Tovar sí se dedicó durante su vida laboral a un oficio relacionado con la causa a la que ha dedicado su jubilación, pues él trabajó en Extranjería, atendiendo a más de 150 personas de manera semanal. 

“Nosotros no tenemos una bolsa de empleo”, termina, “pero sí hemos logrado que una empresa encuentre lo que busca y que una persona solucione su situación con trabajos que hemos conseguido desde aquí”. En el año 2025, más de 370 personas de 30 países se beneficiaron de este proyecto. 

Apoyo escolar

Los estudiantes que llegan a Más Futuro no vienen con dudas, sino con “un agujero matemático y lingüístico tan grande que les da muchísima vergüenza preguntar en clase”, revela Paco Sada, un maestro y pedagogo de profesión que da clases en la asociación a niños desde cuarto de primaria hasta segundo de bachiller. Según explica su compañera, Cristina Menéndez, en tres años, 125 alumnos han sido atendidos; “alumnos del perfil de estudiantes de segundo de la ESO que no se saben las tablas de multiplicar”

Generalmente, se trata de jóvenes que vienen de otros países en cuyos hogares el nivel académico es muy inferior. Esta es, dice Menéndez, una problemática cada vez más común y complicada de resolver. “A nosotros nos contactan las orientadoras de los colegios, principalmente del municipio, y nos trasladan un listado de alumnos con dificultades”, detalla. En estos momentos, las instituciones tienen “el agua al cuello”, considera la maestra –de profesión, bióloga– porque “solo abarcan en torno al 40% de los chavales que necesitan apoyo escolar”.

“Las instituciones están con el agua al cuello, solo abarcan al 40% de los chavales”

Cristina Menéndez . Profesora en la Asociación Irati

Talleres prácticos

No son oficiales, pero los cursos prácticos traen multitud de beneficios a quienes participan en ellos. “Hemos hecho cursos de pladur, costura, cocina, drones, plancha, informática y cuidado de personas mayores. No son oficiales, pero cuando los terminan, les damos un certificado que acredita que han asistido”, explica Juan Francisco Remón, coordinador de la asociación.

En cuanto a dedicar la jubilación, ese anhelado tiempo de descanso, a seguir trabajando, Sada opina que “ser dueño de tu tiempo no tiene por qué suponer perderlo”. En este sentido, Tovar, tras una vida tratando con historias y duelos de migración, dice haber conocido el mundo sin la necesidad de haber viajado. “Cuando vi la película Yo, capitán, sentí que ya me la habían contado hace tiempo”.