La Cofradía Virgen de la Monlora de Sartaguda ha presentado esta mañana la nueva escultura procesional de la patrona de la localidad, una pieza que recupera el aspecto original de su histórica talla renacentista y que se ha encargado de realizar el conservador-restaurador de patrimonio y creativo artístico Jorge Urdánoz. El objetivo, han recalcado, “es garantizar la conservación de la imagen original del siglo XVI”.
La imagen, ha expuesto el artista, la ha realizado a partir del escaneado digital completo de la escultura original y su posterior impresión en material sintético mediante la técnica FDM. Este proceso ha permitido generar, además, “un gemelo digital de la obra, garantizando una completa documentación de su estado actual de conservación y la preservación a futuro de sus características morfológicas”.
Investigación y ejecución
El primer paso fue la realización de un estudio de los restos de policromía y esgrafiados conservados en la talla original, analizando los pequeños fragmentos decorativos, dibujos y patrones ornamentales todavía visibles. “Han sido 300 horas de trabajo, pero el proceso ha sido muy bonito y muy interesante por el hecho de poder investigar con detalle la pieza original que tiene entre 420 y 440 años”. Y es que se trata de una obra renacentista romanista de finales del siglo XVI atribuida a Bernabé Imberto.
De 87 centímetros, la nueva figura, que vuelve a representar a una Virgen sedente con el niño Jesús en su regazo, el cual sujeta con su mano derecha un orbe, no es una simple reproducción, sino que “en lugar de realizar una copia exacta del aspecto que presenta hoy la talla, muy alterada por la pérdida de gran parte de su policromía original, se ha optado por recrear el aspecto que pudo tener la escultura a finales del siglo XVI”. Para ello, ha reconstruido las composiciones originales de “los ricos estofados renacentistas” que decoraban los ropajes de la Virgen y del Niño.
Tras la impresión de la pieza, aplicó capas de estuco elaborado con cola animal, posteriormente cubiertas con varias capas de bol; una arcilla rojiza que es utilizada como preparación para el dorado. Sobre ella colocó las hojas de metal y, posteriormente, diversas capas de pintura al temple elaborada con pigmentos y yema de huevo. Finalmente, llevó a cabo el proceso de estofado, técnica que consiste en la realización de surcos en la capa pictórica mediante un instrumento de incisión para dejar al descubierto el oro subyacente, generando así elaborados motivos decorativos que simulan ricos bordados textiles.
La talla original, sólida y ancha, fue concebida para un retablo o altar porque no tiene espalda y solo está policromada por la parte que se ve. En la nueva, el artista ha modelado digitalmente una nueva trasera para el trono y el manto, integrándola de forma coherente con la estética original de la obra y permitiendo contemplar por primera vez una visión completa de la imagen por todos sus lados.
El hecho de optar por esta réplica, y no por tocar la original ni por una de madera, se debe, por un lado, a que “así garantizamos su conservación” y, por el otro, y siendo una talla que va a salir a la calle, con los cambios de temperatura, “¿qué sentido tiene utilizar un material vivo que te va a dar problemas si lo que estás buscando justamente es que aguante? De ahí el material inerte”.
El sábado, a la romería
Aunque esta mañana se ha presentado de forma oficial en sociedad, con el beneplácito de un grupo de cofrades que allí se ha reunido para ver el resultado del proyecto, será este sábado a mediodía cuando salga por primera vez a la calle con motivo de la romería.
Esta actuación ha sido autorizada tanto por el Arzobispado de Pamplona y Tudela como por el Servicio de Patrimonio. Allí mismo, en la iglesia local, el párroco Iñigo Ugalde, ha bendecido la talla.