Ibiza vive un fenómeno turístico de tal calibre que los elevadísimos precios de las viviendas tanto para compra como para alquiler hacen que muchas ocupaciones laborales tengan problemas para cubrir sus plazas, ya que los sueldos no dan para una vivienda digna y muchas veces tienen que recurrir a habitaciones compartidas, personas que duermen en un salón u otras que han decidido instalarse en autocaravanas. Más allá del problema de vivienda, se ve lo duro que es vivir en un lugar en el que hay un tremendo salto entre las capas sociales. Sin llegar a ese nivel, nos pasa en Navarra, al menos en cuanto a rentas medias. Distintos estudios hablan de diferencias de varias decenas de miles de euros anuales entre lo que ingresan los de tal pueblo y los de cual y lo mismo en cuanto a lo que se ingresa en unos barrios de Pamplona con respecto a otros. Hay zonas de Pamplona en las que la diferencia de 20.000 o 30.000 euros anuales de ingresos por hogar la marca una manzana o una calle. En ese panorama, Navarra es un buen lugar para vivir si tu carro no ha descarrilado. Aunque los pisos, la comida y el ocio en general estén carísimos, si tu carro no ha descarrilado o no tienes un trabajo pésimamente pagado puedes ir afrontando los meses con cierta calma, aunque siempre con la vista puesta en que un imprevisto te descuadra todo. En cambio, hay miles y miles de personas a las que no les llega. Viven y trabajan aquí, algunas ni siquiera logran trabajo, y por eso necesitan ayuda externa. Buena ayuda ofrece desde hace mucho el Banco de Alimentos de Navarra, que cubre parte de las necesidades alimenticias de unas 25.500 personas gracias a donaciones altruistas. Hoy puede usted hacer la compra y donar algo de dinero o comprar para que le recojan en la caja lo comprado. 20, 30, 40 euros. Es una cantidad que usted tiene. Dará de comer a una persona 1 semana o más. Piénselo.
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