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Mesa de Redacción

Alicia Ezker

La vitalidad del euskera

La vitalidad del euskeraJavier Bergasa

Las lenguas tienen una doble relación con el territorio. Son instrumentos de comunicación universal por encima de fronteras y al mismo tiempo tienen relación con un lugar y una comunidad de hablantes. Lo local y lo global. En mi valle, en el Pirineo, antes se hablaba euskera, luego se perdió. Pero ahora se habla de nuevo y se vive en euskera. Seguramente los expertos del Comité del Consejo de Europa, que han emitido un informe sobre el euskera pidiendo la superación de la zonificación en Navarra, no saben donde se encuentra Sangüesa/Zangoza. Pero miles de personas han puesto a esta localidad navarra en el mapa. Ha sido gracias al Oinez, una exitosa y consolidada fiesta en favor del euskera, que se suma a otros egunas y celebraciones con el euskera como eje. Porque además de ser un valor universal y patrimonio cultural, esta lengua ha tenido el don de revitalizar pueblos y valles amenazados por la despoblación y que han visto en la escuela del pueblo, con el modelo D o la ikastola rural, un motor de contactos sociales e intergeneracionales, un motivo para recuperar el pasado y creer en el futuro con esos niños y niñas que juegan en sus patios y calles o viajan en autobús cada mañana. La educación en general y la enseñanza en euskera en particular es clave para la retención de la población y la revitalización de unas zonas que van más allá de la artificial calificación de “mixta”, “vascófona” o “no vascófona”. La cohesión territorial y social debe mucho a la fuerza del euskera y la vitalidad de la cultura vasca, que ha sido un revulsivo para llegar a muchos patios de colegio y plazas de pueblo.