La temporada avanza con señales que invitan al pesimismo moderado, y aún es noviembre. Como si el fútbol fuera una novela de detectives, por ahora buscamos indicios más que certezas. Uno mira al entrenador, al director técnico, al director generalincluso al presidente, que no siempre se distingue con claridad. Tal vez esa confusión sea parte del problema.

Vicente Moreno, con todos sus defectos, entendió que el secreto estaba en hacer que el solista brillara. “Juegan siempre los mismos”, “No cuenta con la cantera”, “Es muy conservador”. Aun así, logró una de las mejores clasificaciones históricas. Construyó un ecosistema alrededor de Budimir, y todo lo demás vino por añadidura. No fue brillante, pero fue eficaz. Supo leer el contexto y adaptarse, sin necesidad de convencer a todos, pero sí de conectar con los que importaban.

Con la llegada del nuevo entrenador, muchos pensamos que el problema estaba resuelto. Joven, con discurso moderno, dominio táctico. Pero hemos comprobado que eso no basta. Ni siquiera parece imprescindible. Budi no parece contento, y su suplencia en el segundo partido en El Sadar no debió sentarle bien.

Lisci ha dicho que se aísla, que no lee la prensa. Lo entiendo, he conocido a muchos futbolistas que lo hacen. La exposición constante puede desgastar y afectar el ánimo sin aportar soluciones. Pero un entrenador no puede vivir en una burbuja. El fútbol también se juega en la grada, en los bares, en los medios. Ignorar ese entorno es perder una parte del juego. Hay voces externas con sensibilidad e intuición que detectan lo que desde el banquillo no siempre se alcanza.

La solución no está solo en la pizarra, sino también en el ambiente que rodea al equipo. Transformar dinámicas en un club con más de cien años de historia requiere tiempo y criterio, porque los problemas complejos no se suelen resolver con fórmulas simples. Decidir que algo no funciona no puede hacerse a la ligera, hay que saber cuándo insistir y cuándo es momento de cambiar de enfoque. Por esto, escuchar al entorno, me parece imprescindible.

El autor es exfutbolista y profesor de la UPNA.