La foto
Una de las fotos del año llegaba el 3 de enero. Un Gordo madrugador en esta particular lotería de noticias surrealistas en las que llevamos inmersos un tiempo. Nicolás Maduro con un chándal gris -que es ahora mismo éxito de ventas- a bordo del USS Iwo Jima. La imagen la compartía el presidente de EEUU Donald Trump en su red social, Truth Social, tras pegar una nueva patada al tablero internacional con la acción militar que se ha saldado con la detención de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, que serán juzgados en Nueva York, entre otros cargo por narcoterrorismo, posesión de armas y corrupción.
La espada
Se puede celebrar la caída de un dictador -ojo, no del régimen dictatorial, con la connivencia de EEUU- y, a la vez, denunciar una intervención militar en un país soberano. La pregunta, pese a todo, no es por qué Donald Trump ha pasado a la acción, sino por qué nadie había hecho nada en todo este tiempo, tras unas elecciones manifiestamente amañadas. La realidad es que unos sólo podemos hablar y otros, como EEUU, pueden hablar y actuar. Nos gusta hablar de justicia, pero se nos olvida que ésta, además de una balanza, también lleva una espada. Y, a veces, es necesario blandirla para exigir paz y justicia.
Lo intentaron todo
Desde el sábado, en mis redes sociales se da un curioso fenómeno. El 100% de quienes hablan sobre Venezuela sin ser ni haber vivido allí lo hacen para defender el postulado con el que empiezo el párrafo anterior y el 100% de venezolanos celebraba lo ocurrido tal cual ha ocurrido. Me quedo con las explicaciones sosegadas de Ana Pérez, una de tantas que tuvieron que exiliarse, en un interesantísimo post: “Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacíficas son una utopía. Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra. Nada funcionó”.
El paraguas
Otra lección que nos deja la intervención de EEUU en Venezuela es la constatación de que la Unión Europea no pinta nada. “No cuentan con nosotros”, señalaba Josep Borrell en LaSexta Xplica. El ex alto representante de la Unión Europea en Política Exterior lanzaba una pregunta: “¿Qué haríamos los europeos si mañana los marines desembarcaran en Groenlandia?” Más que pregunta incómoda, lo incómodo es la respuesta. ¿Nada? Borrell también dejaba una reflexión para el análisis: “Seguir viviendo bajo el paraguas protector de alguien que lo puede cerrar en cualquier momento no es una posición muy inteligente”.
El chándal
La detención de Maduro también es un negocio. La imagen del año ha activado todo tipo de intereses económicos, desde el mundo del derecho al de la moda, con efectos inmediatos y visibles. En el ámbito judicial, el caso ha generado una auténtica carrera entre bufetes de primer nivel que, conscientes del excepcional peso mediático del proceso, están peleando por defenderlo. A otro nivel, las marcas de la ropa que llevaba Maduro se están frotando las manos. Nike, la firma responsable del ya célebre chándal gris, ha agotado stock del mismo. Porque, por si se lo preguntaba, siguen sobrando idiotas.