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Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

Ligar no es abusar

Ligar no es abusarA. Pérez Meca

Hay gente que liga mal. Todos hemos visto escenas incómodas, torpes, ridículas incluso. Forma parte de la vida. Pero lo que resulta vergonzoso es insistir cuando te dicen que no, aprovecharte de tu cargo o hacer bromas cuando alguien está hablando de acoso. Eso es justo lo que se ha intentado normalizar estos días a raíz del caso de Móstoles. Una exconcejala del PP denunció al alcalde, Manuel Bautista, por presunto acoso sexual y laboral.

Según su relato, las insinuaciones no fueron un episodio aislado, sino un comportamiento sostenido durante un periodo prolongado, tras el cual –siempre según su versión– llegó el castigo político cuando rechazó esos avances. Lo comunicó internamente, lo dejó por escrito y aportó audios. La reacción del PP de Madrid no fue investigar con rigor ni proteger a quien denunciaba. Fue cerrar filas, respaldar al alcalde y poner en duda la credibilidad de la denunciante, hablando de mala fe, exageraciones o conflictos laborales.

El foco pasó rápidamente de los hechos al carácter de quien los denunciaba. En ese clima apareció la frase de Alfonso Serrano a un periodista –“¿y tú cómo ligas?”–, que no fue solo un comentario fuera de lugar, sino el resumen de la estrategia: rebajar una denuncia de acoso a una cuestión de estilos personales. Pero ligar no es insistir. Ligar no es usar el poder. Ligar no es prolongar una presión y luego sorprenderse cuando alguien dice basta.

Cuando una mujer denuncia y la respuesta es el chascarrillo, la sospecha o el cierre de filas, no estamos ante un malentendido. Estamos ante machismo bien anclado en las estructuras de poder, ese que protege al cargo y desgasta a quien se atreve a señalar el abuso. Ligar es consentimiento mutuo. Lo demás no es torpeza: es abuso.