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A la contra

Jorge Nagore

Democracia

DemocraciaJavier Bergasa

La comisión de investigación del Parlamento de Navarra que versa sobre las obras del túnel de Belate deparó hace unas mañanas la presencia de Santos Cerdán, envuelto en la polémica acerca de su supuesta corrupción desde hace varios meses. Los tribunales y no los medios o los particulares o los partidos serán los que determinen finalmente qué hay o no hay en todo este embrollo, pero, mientras, el desarrollo de la política que se realiza en ella nos va dejando momentos.

Uno de ellos fue el enconado enfrentamiento entre el mencionado Cerdán y el portavoz parlamentario de UPN Javier Esparza, que llegó a asegurar que “usted, de forma indecente, y de la mano de EH Bildu, ha robado dos gobiernos en Navarra”. Bueno, hay que reconocerle a Esparza que no miente, si por mentir entendemos no decir lo que se piensa: en UPN muchos y muchas piensan que, efectivamente, les han robado dos gobiernos, les han robado la alcaldía de Pamplona y les han robado todo aquello que ellos y ellas consideran propio. Es un poco el esquema mental de quien cree poseer algo por el mero hecho de haberlo poseído anteriormente o estar poseyéndolo en un momento concreto y que no acaba de aceptar que, la política, como la vida, consiste en acuerdos entre distintos y en cambios y en aceptar situaciones para desde ahí tratar de trabajar dignamente para darles la vuelta.

UPN parece seguir instalado en esa su verdad política por la cual el hecho de ser la coalición más votada le capacita para liderar lo que sea, cuando la realidad lo que ha impuesto es que bloques de partidos con más apoyo porcentual y por tanto social que el recibido por UPN y sus posibles aliados han sido capaces de llegar a ententes y, por ahora, siguen apostando por ello. De la misma manera que en su día UPN pactó con el PP, pactó con el CDN y pactó con el PSN, tanto pactos de no agresión como gobiernos a dos.