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Excepción

ExcepciónUnai Beroiz

Hay que andarse con cuidado con las anécdotas. O llamémoslas también si quieren casualidades o excepciones. Sobre todo si eres político y haces declaraciones políticas. Miren sino esto del vicepresidente del Gobierno, Javier Remírez, escrito en X el 15 de febrero. Vamos, este domingo: Navarra ha revertido, tras casi dos décadas de declive, la curva de descenso de natalidad y número de hijos. El crecimiento económico, el pleno empleo y la red de apoyo a maternidad y crianza (fiscal, cuidados, 0-3) impulsado por el Gobierno de Navarra de María Chivite tiene mucho que ver.

Acompañaba al tuit un gráfico con la natalidad de los últimos 15 años y el último dato, de 4.568 nacimientos en 2024 frente a los 4.496 de 2023. Ayer, 4 días más tarde, se conoció que en 2025 nacieron en Navarra 4.529 niños y niñas, lo que supone un descenso respecto de la cifra de 2024. Por lo que se ve no funcionaron en 2025 esas variables mencionadas por Remírez. Porque si cuando suben influyen, imagino que cuando bajan también, ¿no? O eso decía Remírez y, según él, mucho.

Yo no lo tengo tan claro, pero esto es muy clásico en los políticos: adjudicarse situaciones o cifras en las que intervienen multitud de factores que escapan a los análisis económicos y hasta sociológicos y que tienen que ver más con pura estadística, cruce de datos de madres y sus edades, meras coincidencias y así. La realidad es que estamos en cifras –suban 100 o bajen 80– un 25% menores que hace 10 años, que el crecimiento vegetativo –nacimientos menos muertes– es negativo y por bastante y que la población solo se mantiene y crece gracias a los inmigrantes.

Por supuesto, y aquí lleva su parte de razón Remírez, cuantas mejores políticas de apoyo a la natalidad mejor que mejor, pero hay que tener cuidado con eso, con la anécdota, la excepción, el espejismo y todo eso, porque luego viene el INE 4 días más tarde y te minimiza parte de los argumentos.