La calle de Sumar y la Korrika era la de FragaEfe
Se abre el telón y aparece la Korrika. Se cierra, se vuelve a abrir y se le adhieren otras reivindicaciones políticas que aprovechan el escaparate popular de difusión mediática. ¿Cómo se titula la película? Instrumentalización de una causa justa.
María Chivite, como presidenta, y los grupos del Parlamento de Nafarroa, salvo EH Bildu, rechazaron ayer la vivida en Iruñea a base de colar de rondón fotos de presos de ETA en la carrera. No confundir con libertad de expresión, porque portar el lekuko con un anuncio de venta de coches tampoco lo sería. Algunos siempre van a Rolex, aunque se disfracen de seteros. No sé quién gana tensionando el consenso sobre el euskera cuando se busca uno nuevo que lo proteja de la inseguridad jurídica. La lengua, no.
Se lanzan melones y se pretende que otros los rematen como si fueran balones. Tras la huelga general del otro día, ELA y LAB tiraron al aire a las patronales de la CAPV y de Nafarroa una reunión para negociar el SMI propio, aun sabiendo que no pasaba de soflama y de espaldas a que la vía negociadora ya ha situado a los convenios por encima de los 1.500 € que piden. Como el ‘no’ era previsible, giran baterías hacia los gobiernos autonómicos para desgastarlos en su lógica de contrapoder. Pero, cuando el poder responde a un sistema democrático, como es el caso, ¿a qué sistema sirve el contrapoder?
La gota que colma
¿Cómo se sale de esta victoria?
Crisis en el Golfo Pérsico. Hace días que los mensajes de Donald Trump y su ‘victoria’ sobre Irán suenan a petición de ayuda. Tras proclamar el aplastamiento de los ayatolás en varias ocasiones y ‘liberar’ otras tantas el Estrecho de Ormuz, que sigue bloqueado, ha decidido poner pausa a los ataques ahora que empiezan a flojear las municiones. Si le quedaba alguna duda, el dinero le ha dicho lo que espera de él: revolcón al alza en la Bolsa y rebaja en el precio del petróleo. Pero en Teherán dicen que no saben de qué va todo y Netanyahu sigue ampliando Israel. Que alguien rescate a Trump.
La ausencia de mayorías o legislación habilitante suele llevar a figuras retóricas como “defender en la calle” las iniciativas. Lo hicieron ayer Yolanda Díaz y Pablo Bustindoy ante el temor a que el decreto de vivienda, que aprobó por separado el Gobierno español a instancias de Sumar, decaiga en un mes. En 1976, Manuel Fraga soltó aquello de que “la calle es mía” para prohibir las movilizaciones del 1º de Mayo y Ramón Tamames le contestó que es de todos. El problema de ‘la calle’ es que hoy la ocupa la Korrika, mañana Sumar y pasado Vox. Como método de decisión y gestión, no resulta fiable para suplantar a un Parlamento.