Hoy hace una semana que el AZK-Internazionala ganó el Campeonato de Segunda de Fútbol 7 de Navarra. Puede parecer que la cosa no es para tanto, son cientos las competiciones que se celebran cada temporada y en las que unos ganan y otros pierden, unos suben y otros bajan de categoría. En este caso, el primer clasificado fue uno de los conjuntos que defienden los colores del club deportivo popular del Casco Viejo de Pamplona y sí es para tanto. Este ha sido el primer año del Internazionala, el equipo de fútbol del Alde Zaharreko Kluba compuesto íntegramente por migrantes. Jóvenes magrebíes y subsaharianos, casi todos ellos sin papeles, deseosos de entrar en el proceso de regularización y con muchos problemas en su día a día.
Porque no es fácil sobrevivir en la calle, en bajeras o compartiendo habitaciones, como gran parte de ellos ha de hacer, y entrenar sin poder acceder a una alimentación decente. Han competido en desventaja frente a todos sus rivales de ascendencia navarra –incluso han tenido enfrente a un grupo formado por policías municipales- y, sin embargo, los del Internazionala lograron levantar la copa entre risas, en estado de pura felicidad. Cuando horas después echó a llover en la ciudad, me pregunté dónde estarían cobijándose. Sí, sí es para tanto.