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Inversiones ante la incertidumbre

Navarra dispone de 271 millones procedentes del superávit de 2024 para inyectar nuevos fondos en servicios públicos y necesidades estratégicas. Un ejemplo de que el autogobierno de la comunidad es clave para su desarrollo

Inversiones ante la incertidumbreJavier Bergasa

Navarra va a disponer de 271 millones de euros procedentes del superávit logrado en 2024 para abordar a lo largo de los próximos años inversiones en distintos ámbitos. Se trata de una buena noticia, porque llega precisamente en un momento de incertidumbre geopolítica creciente, con los precios de la energía al alza, que tendrá seguramente un cierto impacto en el crecimiento económico previsto para 2026.

Esta cierta holgura presupuestaria se debe, fundamentalmente, al inesperado crecimiento de la recaudación tributaria tras la pandemia. El crecimiento del empleo, combinado con una política fiscal que no ha incurrido en rebajas de impuestos demagógicas, han habilitado un espacio para la inversión oportuno y que tampoco sería posible si desde 2015 no se hubiera puesto el foco en la devolución de la deuda generada en la crisis financiera de 2008-2013, cuando UPN gobernaba la Comunidad Foral y la caída de los ingresos fiscales dejó a la Hacienda foral sin liquidez. El endeudamiento de Navarra ha pasado en la última década del rozar el 20% a quedarse en apenas un 10%, por debajo del mínimo exigido para poder aprovechar este superávit.

El autogobierno de Navarra ha sido clave para poder asentar este impulso y lo va a ser también ahora, cuando toque decidir el destino de las inversiones. El nuevo margen debe servir para reordenar y optimzar lo ya previsto y para liberar capacidad presupuestaria en ámbitos clave como la salud, la vivienda pública, las infraestructuras, el desarrollo industrial y la atracción de nuevas inversiones, como la que la china Hithium ha anunciado para fabricar sistemas de almacenamiento energético. Enterrado el dogma neoliberal, el sector público puede y debe reforzar su papel el desarrollo económico.

Tras haberse quedado en 2012 sin su caja de ahorros, algo que no sucedió por ejemplo en Aragón y en la Comunidad Autónoma Vasca, para dar este impulso a las inversiones estratégicasNavarra solo cuenta ya con su propio presupuesto y con su capacidad para gestionarse. Acertar, mantener una coherencia y combinar visión a medio plazo con prudencia para el gasto corriente –sigue siendo esencial contener todo lo superfluo, que lo hay– son claves para que las inversiones que se acometan hoy asienten la prosperidad del futuro.