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Eguneko autopsia

Las medidas anticrisis, suyas o para todos

Salió adelante el decreto del Gobierno español con el apoyo suficiente de los socios de investidura y la abstención insuficiente de quienes siguen jugando a otra cosa

Las medidas anticrisis, suyas o para todosEFE

Entre la sucesión de crisis y su propia resiliencia, se diría que Pedro Sánchez surfea las olas gigantes sin tragar agua. Ayer, dominó un terreno de juego político de circunstancias: las que rodean al decreto anticrisis que aprobó el Congreso eran tan evidentes que llevó a cada cual a su dosis de pragmatismo.

El Gobierno, que decidió no jugar a la pose, presentó esta vez un decreto de medidas urgentes en lugar de un cajón de sastre. Ese acierto facilitó restaurar una mayoría suficiente para paliar el impacto de la guerra del Golfo Pérsico. Ya no era solo una victoria para Sánchez, sino medidas para todos; incluso el PP -perdida la partida, todo hay que decirlo- eligió no retratarse ante la calle en contra de rebajas que le piden. Una abstención permitió a Feijóo -y a Podemos- no mojarse y no tener que explicar un rechazo. Con decir que habría hecho más, salvó su relato de firme oposición. También otros que votaron a favor -PNV, Junts,...- pedían más, pero si 2 no es posible, 1 siempre será más que 0.

La gota que colma

Una asesinada a la semana

Violencia machista. El Consejo General del Poder Judicial pone fríos números a la violencia machista que nos quema: de una mujer asesinada en el Estado cada semana durante 2025, pero la barbaridad va a mejor porque, desde 2003, era cada menos días. O sea, que la botella parece medio llena, pero no hay quien se la beba de un trago. En el relato de la ultraderecha, el problema es de convivencia familiar, y así reducen la estadística: las exparejas no puntúan porque no conviven y, como también hay hombres asesinados por padres, hijos o hermanos, ya no es un problema de género. Mucho mejor, claro. ¿Para qué encarar un problema si puede ocultarse?

Luego está esa voluntad de engañar en beneficio propio. Ahí, hay que admitir que en la extrema derecha son maestros. No es que otros -en sus antípodas- no lo hagan también, es que en Vox lo han elevado a categoría. Ayer murió porque quiso Noelia Castillo. La suya es una historia que nos apela individual y colectivamente y habla del fracaso de valores y deshumanización que esta especie homínida ha sido capaz de desarrollar hasta hacer insoportable la vida a otros.

La canalla del bulo quiere convertir a Noelia en proyectil para tapar su propio fracaso. Pero no la violaron unos menores inmigrantes, aunque lo diga Santiago Abascal, ni se acoge a la eutanasia porque sea depresiva, como sostiene Macarena Olona. Te da por pensar que el uno y la otra son víctimas de su propia discapacidad cognitiva y obsesión, porque no entra en la cabeza que alguien sano pueda querer vivir de la mezquindad, la mentira y el odio. Pero igual sí que puede y sólo es mala gente.