De “Dios, Patria y Rey” (El carlismo con sus tercios de Requetés apoyó la sublevación militar contra la República) a “Socialismo, Federalismo y Autogestión” (los partidarios de Carlos Hugo, pretendiente al trono de España). Disidencia sucesoria e ideológica. Este fin de semana se cumple el 50 aniversario de Montejurra 1976, el primero tras la muerte del Caudillo Franco. Unos habían llamado a “la nueva juventud de combatientes, requetés y tradicionalistas”. Los otros a “Una cita para el pueblo” dirigida a formaciones de izquierda.
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La denominada Operación Reconquista o Montejurra, tolerada por el Estado, apoyada y financiada por sus cloacas, vigilada desde obediente pasividad por Guardia Civil y Policía Armada, y ejecutada por ultraderechistas españoles y mercenarios neofascistas extranjeros, sobre todo italianos y argentinos, orquestó una agresión. Las sentencias judiciales asumieron la teoría gubernamental de una confrontación entre facciones carlistas. Arias Navarro era presidente del Gobierno, su futuro sucesor Adolfo Suárez, Secretario general del Movimiento, y Manuel Fraga Iribarne, vicepresidente segundo para Asuntos del Interior y Gobernación (esos días de viaje en Alemania, con Suárez encargado de su cartera). A sus órdenes, José Luis Ruiz de Gordoa, Gobernador civil en Navarra. Un dosier con documentos confidenciales revelado por su hijo José Miguel y donado al Partido Carlista (2023), y una carta manuscrita, dada a conocer tras su muerte en abril de 2025, aportaron las últimas revelaciones -incluido el conocimiento de la Operación por parte del Rey Juan Carlos I- a una página de la historia muy investigada y publicada en libros. Los autores de la agresión disfrutaron al año siguiente de la Ley de Amnistía de 1977. Los dos muertos, Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero (hubo también una treintena de heridos), fueron reconocidos como víctimas del terrorismo 27 años después. Todavía quedan secretos oficiales.