La vivienda cooperativa en cesión de uso empieza a consolidarse en Navarra como una alternativa real al modelo tradicional de propiedad o alquiler. Proyectos como los de Mañeru y Zirauki, junto con iniciativas ya en marcha como Etxekide, apuntan a una misma idea: la vivienda como herramienta social, no solo como bien individual.
En Mañeru y Zirauki, la propuesta combina rehabilitación y nueva construcción para ofrecer viviendas adaptadas a personas solas, parejas y familias. El objetivo: dar opciones reales a quienes quieren quedarse, volver o iniciar un proyecto de vida en el medio rural, donde el acceso a la vivienda es uno de los principales frenos para fijar población.
El modelo de cesión de uso permite acceder a una vivienda sin compra individual. Las personas se integran en una cooperativa y disfrutan de un derecho de uso estable y de largo plazo, que puede alcanzar hasta 90 años. Esto aporta estabilidad sin entrar en la lógica especulativa del mercado.
Etxekide, en el barrio de la Txantrea, representa la misma filosofía aplicada al envejecimiento. Es un proyecto cooperativo de alojamientos para personas mayores basado en la convivencia, la autogestión y los cuidados compartidos. Una forma de organizar la vida en común en la última etapa.
Ambos modelos comparten una clave: el suelo y los edificios se entienden como infraestructura social. La administración, con la cesión de suelo público, facilita su desarrollo y asegura su retorno futuro al interés general. Estas iniciativas representan una respuesta práctica que conecta vivienda, territorio y cuidados.