La gota que colma
Al séptimo día, Ayuso descansó
Colea su viaje a México. Cuando parecía que no podía brotar ninguna otra simplicidad ofensiva de la presidenta de Madrid hacia México, llegó la comisión de ayer. “México no existió hasta que llegaron los españoles”, se dejó decir. El milagro bíblico debió de ser algo así: apareció Cortés, impuso las manos tras una advocación a Isabel la Católica y la luz se hizo. Y vio Hernán que todo lo que había allí era bueno y decidió decrecer y dividir el número de sus habitantes para llenar esa tierra y someterla. Así que, para cuando llegó Ayuso, al séptimo día, ya solo le quedaba descansar. Y descansada se ha quedado.