la carta del día

Al presidente de la Federación taurina de Navarra

09.02.2020 | 07:28

Estimado señor don Gustavo Alegría: El tufillo anti actual Ayuntamiento de Estella-Lizarra que desprende su carta sí que se percibe entre líneas? El tono de su escrito es, en general, bastante arrogante y un poco apolillado, por no decir también sesgado y partidista.

Los ciudadanos aficionados a la tauromaquia y residentes en la ciudad del Ega, que comparten todos los edificios públicos, están también en su derecho a disfrutarlos con los animales de su elección, nada se lo impide.

Para ello tienen un calendario de actividades que nadie les protesta o critica.

Sería de bien nacido reconocer que semejante edificio histórico no sirve para nada fuera de fiestas patronales y alguna que otra celebración puntual (Semana Medieval, con caballos, por ejemplo) y que, de serles tan apreciado y bien querido, podrían haberse preocupado en aportar fondos para su ideal mantenimiento, promoviendo las obras necesarias para recuperar una imagen digna y propia de coso tradicional (reconozca que los cierres de ventanas y demás pegotes lo deslucen aún más), buscándole usos alternativos que procurasen ingresos y alimentasen las funciones originales del emplazamiento y su temática (exposiciones, cursillos?). Pero no? eso no. Para eso hay que organizarse, poner tiempo y ganas, buscar soluciones y medidas, reclutar a gente interesada en regalar horas y dedicación. Desde luego, atreverse a compararla con Las Ventas o La Monumental está del todo fuera de lugar, si no resultase ridículo. Y no sé si, en sus federaciones, asociaciones y peñas hay gente tan desinteresada, activa y generosa como en Egapeludos, por dar sólo un ejemplo.

Es muy fácil y cómodo, desde la barrera, saltar a la primera de cambio y criticar una iniciativa pionera y aplaudida por la mayoría. Al fin y al cabo toros, caballos, perros, seres vivos que necesitan su espacio? unos para esparcimiento y otros, los suyos, para sufrir antes de una muerte cruel.

El respeto de unos a otros y viceversa resulta esencial cuando los puntos de vista y el posicionamiento son tan contrarios.

Un espacio municipal es de todos y a cada uno corresponde, por derecho, utilizarlo cuando sea posible, por turnos o por acuerdos. A algunos nos alegra ver a los perros saltar, jugar, corretear y cagar (muestras de buena salud), y a otros os gusta ver a los toros sufrir, agonizar y morir. Todas las actividades son lícitas y el estado del lugar dependerá del esmero, buen hacer y voluntad de participación de los involucrados: Ayuntamiento y equipos de limpieza, dueños de los animales, brigadas de voluntarios? En el caso de las corridas, con echar unas paladas de arena sobre los charcos de sangre y retirar vísceras o cadáveres ya está todo hecho. Por cierto, ¿desde cuando los efluvios vitales de un toro son menos corrosivos que los de un can? ¿Cómo se demuestra que son los perros, sus pipís y sus babas los que estropean el tendido?

Las tradiciones, la cultura, la sensibilidad, la historia no se dan sólo en el ámbito taurino, mire usted a su alrededor.

Y si alza la voz exigiendo respeto, empiece por ofrecerlo también, que no se puede ir por el mundo actual embistiendo en modo unidireccional, todos tenemos derechos y obligaciones, sólo hay que tender puentes en lugar de quemarlos.