El silencio gobierna las calles

02.04.2020 | 00:28

Hoy, al bajar la basura, ante la ausencia de seres humanos en las calles y el intenso silencio, volvió a mi mente un pensamiento. Pensamiento que una y otra vez asoma, sobre todo al valorar situaciones problemáticas que a lo largo del tiempo se producen: ébola, gripe aviar, huelgas sin suministros, inmigración desbocada y ahora la pandemia que nos tiene acongojados.Qué fuertes nos creemos y qué mala memoria nos gobierna. Claro que es duro lo que estamos padeciendo, pero debe servirnos para valorar cómo se sienten todos esos habitantes de la España vacía que viven en una soledad impuesta cada uno de los días del año por los fallecimientos y éxodo de vecinos a lugares de vida más llevadera. Así se abandonan los pueblos, campos y montes, perdiendo la memoria de técnicas de trabajo y tradiciones.Ahora podemos hacernos una idea de lo importantes que son esos agricultores, ganaderos, pescadores y el resto del tejido que produce algo que comer, a los cuales tan poco se valora. ¿Qué van a distribuir los grandes grupos de alimentación si no producimos? Y cuando pintan bastos, cada cual se agarra a su flotador. Está a la vista la Gran Europa Común y solidaria, con la respuesta estos duros días.Y los sanitarios, todos sin excepción, no merecen pasar por otra situación como la actual: trabajar en la mayor de las precariedades. Sería bueno que de estos sucesos saquemos conclusiones y estar preparados para lo que pueda venir. Ya nadie se acuerda de aquella nación con políticos despilfarrando o desfalcando dinero público mientras se desmontaba la sanidad de todos y no se invertía en investigación. Qué necios somos y además con alma de borregos.Soy un apasionado de la historia y en ella siempre encuentro consuelo. Muchas culturas han cometido los mismos errores en tiempos diferentes. El mayor de todo ellos: la soberbia, aderezada con ingentes cantidades de ambición.En Navarra lo estamos pasando mal. En las grandes ciudades el drama es inmenso. Sin duda, las grandes urbes son caldo de cultivo y vivero de dramas por la inmensa población que en ellas habita.