13 de febrero

11.02.2021 | 00:45

Todos los movimientos sociales tienen periodos buenos y malos, de satisfacción y de aguantar, de subidas y bajadas. También el movimiento de pensionistas en general; podemos decir que su momento de gran esplendor fue a comienzos del año 18 con aquellas manifestaciones que desbordaron la Plaza del Castillo y Merindades.No podemos decir que se debiera al trabajo militante de algunas organizaciones. La gota que desbordó el vaso de la paciencia de los pensionistas en el año 2018 fue la vergonzosa carta de la ministra Yáñez en que se vanagloriaba de la subida del 0,25%. Nos quedó el regusto de haber ganado, pues le dimos una buena bofetada al Gobierno de turno obligándole a abandonar el 0,25.Es bueno recordar que, si entonces todos unidos conseguimos hacer retroceder al Gobierno, de la misma forma, con la movilización y la lucha, se puede conseguir unas pensiones dignas, unas residencias públicas, una atención domiciliaria humana, etcétera.Las diversas organizaciones nos hemos seguido moviendo en defensa de estas reivindicaciones, pero aquella explosión del año 18 se fue languideciendo.Ahora no vale decir no, es el momento de movilizarse puesto que tenemos un gobierno de izquierdas que poco a poco irá arreglando las cosas. En un sistema capitalista ni este gobierno ni ningún otro va a hacer nada si no se le presiona. Si son de izquierdas que hagan políticas de izquierdas. Que no nos cuenten que no hay dinero. Mienten. Para lo que quieren siempre hay fondos.El tiempo, vacío de movidas y reivindicaciones, juega a favor del capital. Lo palpamos ahora en tiempos de pandemia. Toda crisis la aprovecha el capital para reestructurar sus empresas en detrimento de la clase obreraEsto se ha puesto de manifiesto también en la situación de las residencias. El lugar más castigado por la pandemia porque estaba el más abandonado. Y el Gobierno, escudándose en la falta de dinero, dejándonos en la última etapa de nuestra vida en manos del capital Tened presente que con las recomendaciones del Pacto de Toledo aprobadas en el Congreso el Gobierno tendrá vía libre para tomar decisiones que van a empeorar en el futuro las pensiones. Así, por ejemplo, potenciarán y regularán en convenios de empresa las pensiones privadas en detrimento de las públicas, que con el tiempo se convertirán en pensiones de beneficencia. Irán minando lo colectivo a favor del individualismo, del sálvese quien pueda. Sin mencionar otros acuerdos que van a repercutir directamente en bajadas de las pensiones futuras.Por si fuera poco, es muy posible que los Fondos Europeos, tan esperados por bancos y empresas, vengan condicionados con una fuerte rebaja de las pensionesLos motivos se acumulan para salir a la calle. No te quedes en casa. Acude a la manifestación del día 13, para que nos oigan, para que sepan de nuestro hartazgo, para hacerles saber que vamos a plantarles cara hasta que nuestras justas peticiones sean escuchadas.