La relación entre alimentación y función cognitiva es cada vez más evidente.
Numerosos estudios científicos confirman que lo que comemos no solo afecta al peso o al corazón, sino también al cerebro.
En este contexto, el doctor Fernando Mora, psiquiatra y profesor en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), subraya la importancia de ciertos alimentos que pueden marcar la diferencia en el rendimiento mental y en la prevención del deterioro cognitivo.
Según explica, existen cinco alimentos "increíbles" para nuestro cerebro que deberíamos incluir en tu dieta "cuanto antes".
Nueces, grasas saludables y polifenoles
Las nueces destacan por su alto contenido en grasas saludables y polifenoles, compuestos con efecto antioxidante.
Diversas investigaciones las asocian a una mejor memoria y a una función cognitiva más eficiente.
Su perfil nutricional favorece la comunicación entre neuronas y ayuda a proteger el cerebro frente al estrés oxidativo, uno de los factores implicados en el envejecimiento cerebral.
"No es casualidad que tengan forma de cerebro", añade el doctor.
Arándanos, antioxidantes naturales
El consumo habitual de arándanos ayuda a proteger el cerebro frente al envejecimiento y favorece la salud de las neuronas.
Estos pequeños frutos rojos contienen flavonoides que pueden mejorar procesos como el aprendizaje y la memoria, además de reducir la inflamación cerebral.
El pescado azul, esencial para el cerebro
El pescado azul ocupa un lugar destacado en la lista. Sardinas, salmón, caballa o atún son una fuente fundamental de omega-3, un tipo de grasa esencial para el cerebro. Según el doctor Mora, el omega-3 mejora el estado de ánimo y la capacidad de atención, y reduce el riesgo de demencia. Su papel es clave en la estructura de las membranas neuronales y en la transmisión de señales entre neuronas.
Chocolate negro, mejora el flujo sanguíneo cerebral
Otro alimento que sorprende por sus beneficios es el chocolate negro con un contenido de cacao superior al 85%.
Según señala el doctor Mora, consumido en pequeñas cantidades, mejora el flujo sanguíneo cerebral y potencia la concentración y el rendimiento mental.
Sus flavonoides contribuyen a una mejor oxigenación del cerebro, aunque los expertos insisten en la moderación para evitar un exceso de azúcares o calorías.
AOVE, efecto antiinflamatorio y protector del cerebro
Por último, el aceite de oliva virgen extra se consolida como un pilar de la salud cerebral.
Tiene un efecto antiinflamatorio y protector del cerebro a largo plazo.
Su riqueza en antioxidantes y grasas monoinsaturadas ayuda a preservar las funciones cognitivas y se asocia a un menor riesgo de deterioro cognitivo en edades avanzadas.
En definitiva, la alimentación es una herramienta poderosa para cuidar el cerebro.
Incluir estos cinco alimentos en la dieta diaria, tal y como recomienda Fernando Mora, puede contribuir a mejorar la memoria, la atención y la salud mental a largo plazo, reforzando la idea de que una dieta equilibrada también es una inversión en bienestar cognitivo.