Koldo Aldai, una dulce melodía

12.02.2021 | 00:53

Recientemente (el pasado domingo, día 31 de enero) Koldo Aldai nos daba una serie de advertencias y consejos desde esta sección de DIARIO DE NOTICIAS –que para mí es a modo del coro de la tragedia griega– acerca de la relación que debemos mantener frente "al dolor, la enfermedad y la muerte". La relación, según Aldai, debe ser de aceptación y de integración, asumiéndolas de buen grado. Esta relación está a unos escalones más arriba de la de mera resignación que, desde mi punto de vista, es la más extendida entre la ciudadanía.Es de agradecer su intento. Aunque creo que para entrar en esas profundidades es necesario un método distinto del que nos ofrece Aldai. Echamos en falta datos, más que pronunciamientos poéticos acerca del dolor, la enfermedad y la muerte. Nos parece exagerado que eleve el concepto de "puto" a una categoría que él se inventa y se la cose a su medida. Y que, a modo de quijote ante molinos de viento, no pare de enfrentarse con él a lanzadas, las más sin venir a cuento.Aldai nos da a veces definiciones apresuradas e inconcretas: "La enfermedad es el recurso que tiene el cuerpo de expresar su ultimátum", y pretende despertarnos al sentido de la vida "como reto evolutivo, como aprendizaje constante, como escala de valores sin horario", lo cual es bastante superficial desde cualquier observatorio de psicología social, aunque sea la vía de acceso a un pronunciamiento del concepto de espiritualidad. "Puto dolor, p. cáncer, p. enfermedad, p. muerte€ y así nos pasamos vidas faltando y sin alcanzar a comprender "el sentimiento profundo de la encarnación en la Tierra" (este entrecomillado es mío), la razón que subyace a estos vitales avatares", apresurándose a asegurar que amigarnos con la adversidad es esencial en esa aventura del aprendizaje sin fin. ¿Este pronunciamiento nos lleva a sentir que está ocultando el elemento central de su discurso que nos es otro sino Dios, o, en otras palabras, el de la inmanencia y la trascendencia?Lanza diatribas a la carrera consumista, al disfrute insaciable que no puede ser detenido, a la destrucción de la naturaleza€ ¡sin colocar el "puto" que ha acompañado a todo su escrito a ninguna de estas realidades! Lo vuelve a colocar al referirse al "puto virus". Yo lo añado, a pesar de Aldai, al p. ultraliberalismo, a la p. dictadura del beneficio, a las p. ideologías totalitaristas, al p. deambular por el Mediterráneo de miles y miles de inmigrantes pidiéndonos ayuda, y, también, al p. reto de la explosión demográfica de nuestro planeta.