Las guerras y el sufrimiento ajeno, el dolor, la vida en sí, la esperanza y las desigualdades en un futuro no elegido. Las personas no eligen su destino ni dónde nacer. El amor, la unión, es importante en el mundo. Nuestros orígenes también son importantes. A veces nos quejamos por la vida que nos toca, a veces no somos conscientes de que las personas que nos rodean tienen problemas y a veces en un buen día todo se acaba y viene el dolor y el resurgir de nuevo, un nuevo día, una nueva oportunidad para vivir y ese halo en el cual una circunstancia o persona no creías destinada para ti y a veces es así o lo parece, no siempre era una circunstancia para una persona y solo queda crecer como persona, vivir de nuevo y empezar a correr por un sendero eterno en un porvenir incierto. 

A veces parece que las cosas ya están hechas, a veces parece que todo estaba dicho y a veces una retirada a tiempo es suficiente para empezar de nuevo aunque el fruto del árbol no sea esa manzana apetecible que nos muestra una tentación. A veces el esfuerzo y el amor no lo es todo, al menos lo parece y a veces la desilusión duele en lo más profundo del ser. 

Creo que a veces el destino nos pone a prueba y esas pruebas son parte del destino y la sociedad. La decisión es de una persona pero sus circunstancias a veces no se eligen y aceptar lo inaceptable no es suficiente.