Llevamos contando desde que Sánchez llegó a Moncloa que, desde el primer día, el PP no hace otra cosa que echarle en cara su ilegitimidad, si no su ilegalidad, para ocupar el puesto y que debería convocar elecciones para que la ciudadanía pueda votar. Raca, raca, día tras día y sin hacer ni una sola propuesta en positivo sobre su programa para el día después de que Feijóo sea el inquilino de la citada Moncloa.

Y estamos equivocados. Feijóo y los suyos están representando su papel a pies juntillas en la estrategia de la derecha global (PP + VOX) diseñada para llegar a la presidencia del gobierno de la nación española. Es el trabajo sucio de ningunear al presidente y su entorno, con la ayuda inestimable de jueces y medios afines, todos los días del año, sin darle respiro y hasta que la gente progresista decida quedarse en casa el día de la votación. ¿Propuestas y programa? Es la parte de la estrategia que le corresponde a VOX. También lo hacen a la perfección. ¿Queda todo claro? El PP tumba a Sánchez y confina a la progresía en una abstención histórica. Y el programa de VOX (votos necesarios para lograr la mayoría en el Congreso) lo conocemos a la perfección porque nos lo han transmitido por activa y por pasiva.