Debo reconocer que no soy un avezado experto en obra civil, caminos, canales y puertos, pero como cualquier ciudadano de esta comunidad, quisiera expresar mi opinión en relación a las obras del AVE que están ejecutándose entre los pueblos de Artajona, Olcoz y Campanas.
Si alguien pasa por la carretera que sube de Iranzu, desde Añorbe, en dirección a Campanas y gira la cabeza indistintamente a derecha o izquierda, verá con toda claridad el curso de las obras. También comprobará cómo se agolpan retroexcavadoras, camiones subiendo y bajando en un frenesí voraz de carga y descarga de toneladas de tierra (por cierto, a toda velocidad creando peligro en el trafico). Todo este caos medioambiental, a mí, por lo menos, que frecuento estos pueblos, me provoca un desasosiego sin límites.
Uno percibe como se están destruyendo los montes, las laderas, agolpándose tierra sobre los campos de labor sin ningún tipo de pudor y con todo tipo de permisos de todas las administraciones, faltaría más, y los habitantes de esta comarca de Valdizarbe nos sentimos ninguneados.
Si se observa con atención el devenir de las obras, está excavándose justamente por el lugar que más daño medioambiental provoca: las cimas de los montes.
Podría construirse -no hay ningún impedimento- junto a la actual vía de tren a su paso por Campanas, que es llana y cuenta con espacio más que suficiente para dos raíles, pero claro, el montante económico sería considerablemente menor y ya se sabe qué pasa con estas cosas…
Media hora parece ser que el ahorro de tiempo que supone el tren de alta velocidad frente al que actualmente circula por el trayecto, Pamplona - Madrid, según las últimas estimaciones de los técnicos.
Y de esta forma, sin argumentaciones ni reflexiones convincentes y sin un consenso general con los afectados, siguen destrozando nuestros montes que han permanecido indemnes desde el origen de los tiempos y que, sobre todo, son el último vestigio paisajístico que forma parte de nuestra memoria colectiva.
¿Quién les ha dado el derecho para destruir los valles, horadar los montes y dejar yermos los campos de cultivo acumulando tierras en los mismos y modificando el paisaje que ha ido configurándose durante siglos? La respuesta es sencilla: la misma administración que se llena la boca con palabras vacías sobre la defensa del medio ambiente. ¡Cuánta hipocresía!