Osasuna sigue montado en su gran racha de resultados positivos y suma seis encuentros consecutivos sin perder. Un peldaño más en la escalera de la felicidad osasunista que se subió frente al Real Madrid del modo más dulce. En un encuentro abierto, con la protagonismo del VAR en el veredicto de las jugadas de los goles de los rojillos, a Osasuna le llegó el triunfo en el tiempo de descuento, después de que el videoarbitraje diera validez a la diana de Raúl García.

Un gol exquisito en la ejecución que sentenció un partido con alternativas, de sufrimiento, como corresponde a las citas con los grandes, que coloca a Osasuna en una posición nueva en el campeonato, muy cerca de la zona noble de la clasificación. Puestos a sufrir, esquivando los zarpazos del líder del campeonato, no pudo haber un desenlace más excitante y loco.

Con los noventa minutos superados, con el Real Madrid definitivamente más interesado por lo que se cocía junto a Sergio Herrera, con el área rival sin haber sido visitada con asiduidad por parte de los rojillos, pero con malas intenciones y temple, así se terminó el encuentro. Con el VAR haciendo que en El Sadar hubiera dos celebraciones. La gloria para un osasunismo que llevaba demasiado tiempo con el Real Madrid atragantado.

Antes del final de locura, hubo tiempo para mucho. El equipo de Lisci no solo salió vivo del primer tiempo sino también con premio gracias a la aparición de su delantero estrella, Budimir, que se coló en la historia del partido por a un gol de penalti. El ariete croata se coló entre los defensas y el portero para provocar una pena máxima que no falló después, en la recta final del primer acto. 

El primer tiempo había respondido a las expectativas de emoción, porque hubo alternativas para los dos equipos, aunque el Real Madrid anduvo escaso de velocidad y se mostró como un equipo retardado. Osasuna se sintió cómodo ante esta puesta en escena y todo lo que hizo en ataque molestó a su rival. Alrededor de Budimir giró el primer tiempo. El delantero de Osasuna fue el jugador decisivo en ese tramo del encuentro porque fue el autor del gol y porque con él su equipo hirió al Real Madrid. Apareció por primera vez a los 18 minutos para soltar un zurdazo que se marchó fuera por poco con un Courtois haciendo la estatua, saltó hombro con hombro con Carreras para que el defensa rematara por él y casi marcara en propia puerta, cabeceó al poste un centro de Víctor y finalmente, le comió el terreno a Asencio para que un pase largo de Rubén García terminara en el pisotón del meta madridista.

Hubo revisión del VAR para el veredicto final, pero el mal ya estaba hecho porque el zapatón del portero belga se metió sobre el del rojillo. Budimir no falló en el lanzamiento y puso del lado de Osasuna una primera mitad en la que el Madrid dispuso de sus oportunidades, tres con intervención de Sergio Herrera, pero con la indolencia de a quien no le excita lo que hay en juego. Solo Vinicius, con muchos jugadores de Osasuna esperándole en su carril, se tomó en serio lo de ir a por el partido desde el primer momento.

Nada estaba cerrado, pero lo que quedaba abierto no tenía mala pinta para un buen Osasuna. En la segunda mitad, con el paso de los minutos y con el marcador a favor, Osasuna fue notando la mayor necesidad del conjunto madrileño por incidir en el encuentro, que decretó que el dominio le correspondía y que tenía que imponer si no calidad, sí verticalidad y continuidad en su juego. 

 El Madrid disfrutó de sus ocasiones y Vinicius, protagonista del fútbol ofensivo de su equipo ante la desgana de Mbappé, encontró el premio del gol. El francés, sin embargo, estuvo a punto de desbaratar la fiesta a diez minutos del final si no llega a interferir en un lanzamiento suyo Javi Galán. Las estrellas crean terror sin querer.

A Lisci le salió su plan final. Había dado entrada a Raúl García con media hora de partido por delante y agitó definitivamente el árbol con la inclusión de Moro por Moncayola pasado el minuto 80. El extremo dio el pase definitivo al delantero en el minuto 91. Primero, Raúl corrió entre los defensas en el límite de la línea del fuera de juego y, después, metido en el área, tumbó a Asencio y rompió a Alexander-Arnold antes de superar a Courtois con un zambombazo. El VAR solo le puso emoción al final más dulce y feliz.