Pamplona, 'mon amour'
El pasado sábado, amenazados por una posible, hoy en día predecible, lluvia, decidimos protegernos bajo el techo del que fue el cine Novedades y en el que por cierto aprendimos a ver películas en sesión continua. Sesenta años después el mono Txarli, el de la Taconera, nos proponía recordar las novedades de nuestra Iruña 2.0. de los últimos 25 años en un presunto homenaje a la ciudad.
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Como si se tratara de una película en sesión continua el mono nos recordó nuevamente los episodios de Nagore Laffage y de La Manada como si ello definiera a una Pamplona en continuo duelo o petición de perdón por unos delitos que no cometió.
Con el máximo respeto a las víctimas y por supuesto al mono Txarli, me parece que Pamplona no merece ser definida por el lugar de una violación y de un asesinato en este caso teatralizado.
Nos basta en Pamplona con sostener otro tipo de vandalismo del que el mono Txarli ya percibió poniéndose a hablar.
A la mañana siguiente fuimos a ver la exposición de pintura de Pello Azketa Menaya, artista de Pamplona en La Fábrica de Gomas de Pamplona. No estaba él pero nos recibió un pequeño cuadro de Pamplona.