La niña que nació con alas (aunque no siempre la dejaron volar)
Comunicado de los Recursos de acogida a víctimas de violencia de género:
Nació un martes cualquiera, le dijeron que el mundo era suyo, pero el mundo ya tenía planes distintos para ella.
De pequeña le regalaron muñecas y cocinitas, a su hermano, mapas y herramientas. Ella aprendió a cuidar antes que a explorar; a ordenar, antes que a decidir. A veces hablaba, otras veces aprendió a callar cuando la interrumpían. Ella descubrió pronto que podía correr igual de rápido, pero que no siempre la animaban igual de alto.
Creció, eligió estudios, le preguntaron si estaba segura, si no era demasiado difícil, si no sería mejor algo “más compatible”. Entró en el mercado laboral, trabajó lo mismo, cobró menos, demostró más y aprendió una palabra que no venía en los cuentos: conciliación, y otra que tampoco conocía: renuncia.
Si decidió ser madre, su carrera se ralentizó, si decidió no serlo, fue cuestionada. Si ascendió, fue la excepción, si se equivocó, fue la confirmación. Sostuvo reuniones, sostuvo proyectos, sostuvo hogares, sostuvo vidas, y un día comprendió que no era casualidad, que no era personal, que no era falta de esfuerzo.
Era estructura.
Entendió que la desigualdad no siempre grita, a veces organiza horarios imposibles, o reparte los cuidados de forma invisible, a veces mide el talento con reglas distintas.
Pero también descubrió que no estaba sola, que había otras mujeres cuestionando lo establecido, que había hombres sumándose al cambio, que había instituciones asumiendo su responsabilidad, que la igualdad no es una declaración, es una política pública, es presupuesto, es red, es recurso, es compromiso.
Hoy esa niña es mujer, y ya no pide permiso para ocupar espacio, sabe que el futuro no se hereda: se construye.
Este 8 de marzo no hablamos solo de ella, hablamos de todas. De las niñas que merecen crecer sin límites invisibles, de las jóvenes que no deben elegir entre ambición y tranquilidad y de las mujeres que sostienen lo que el sistema no reconoce.
Desde los Recursos de Acogida del Gobierno de Navarra reafirmamos un compromiso claro: trabajar por una sociedad donde el género no determine el salario, el tiempo, el poder ni la seguridad. Fortalecer los recursos que garantizan autonomía, impulsar políticas que redistribuyan los cuidados y transformar las estructuras que generan desigualdad. Porque la igualdad no es un gesto simbólico, es una condición democrática.
Y porque ninguna niña debería necesitar alas extra para llegar donde le corresponde.
*Coordinadora de los recursos de acogida para víctimas de violencia contra las mujeres en Navarra