Editorial

Desescalada y reactivación en Navarra

01.05.2020 | 01:35

La caída del PIB un 4,1% en sólo 15 días de marzo incide en la importancia de abordar un fin del confinamiento propio y un plan para reimpulsar la economía y el empleo adecuado a las oportunidades y necesidades de la sociedad navarra

a los datos de la evolución del mercado de trabajo en Navarra del pasado martes que reflejó la Encuesta de Población Activa de este primer trimestre y que ya apuntaban las primeras consecuencias de la crisis sanitaria en la destrucción de empleo, se suma ahora el demoledor dato de la caída del PIB, un 4,1% en esos mismos tres meses. Un derrumbe en la capacidad de producción de riqueza de Navarra que se produce en apenas 15 días de marzo y duplica el escenario que se produjo en 2009 como consecuencia de la crisis financiera desatada en el mundo un año antes. Con esos datos en la mano, la consejera de Economía y Hacienda, Elma Sáiz, avisa en el Parlamento de Navarra que las previsiones para el conjunto del año apuntan a una contracción de la economía entre el 6,4 % y el 9%. La propia Sáiz reconoce que son unos datos "horribles y horrorosos" y los calificó como "un puñetazo en toda regla a nuestra economía". Y esta recesión histórica de Navarra aún es mayor en el Estado, donde el PIB se ha reducido en un 5,1%, la mayor caída en casi un siglo. En ese contexto, la presidenta Chivite aprovechó esa misma sesión de la Cámara foral para adelantar que el Gobierno de Navarra –que componen PSN, Geroa Bai, Podemos y tiene el apoyo de I-E–, ya trabaja en el diseño de un Plan de Reactivación para hacer frente a las consecuencias sociales, laborales y económicas de la crisis sanitaria con cinco áreas y un consejo social para la colaboración publica y privada. En este sentido, Chivite hizo hincapié en que el plan de trabajo está pensando para sumar la máxima unidad política y social y avanzar en una respuesta social y económica centrada en la comunidad y el bien común. Y se dirigió especialmente a los grupos de la oposición –Navarra Suma y EH Bildu–, insistiéndoles en que presenten sus propias aportaciones, oferta a la que Esparza respondió con un discurso muy crítico con la gestión de Chivite en la crisis sanitaria, aunque aseguró que su objetivo no es aprovecharse de la pandemia ni de sus consecuencias económicas para "obtener réditos políticos". Hasta ahora, el Gobierno foral ha actuado con la máxima rapidez y mayor contundencia posible contra la crisis sanitaria y con esos mismos criterios deberá acometer ahora las medidas de reconstrucción y reactivación del tejido laboral y empresaria, especialmente de las pymes, que posibiliten una salida efectiva y social alejada de las fracasadas recetas de recortes y austeridad.