Urgencia, solidez y estabilidad

20.07.2020 | 01:15
El lehendakari en funciones y candidato a la reelección, Iñigo Urkullu, con Andoni Ortuzar, y los socialistas Mendia y Morales.

PNV y PSE arrancan hoy los contactos para un acuerdo que debería tener como objetivo la formación de un Gobierno Vasco fuerte lo más rápido posible para afrontar los retos de la pandemia

Los últimos brotes con el preocupante aumento de contagios por covid-19 en la Comunidad Autónoma Vasca no solo nos recuerda que el virus no ha sido contenido y que es sumamente peligroso para nuestra salud, para el sistema sanitario y para la activación económica y la generación de riqueza –es decir, para nuestro bienestar– sino que es cada vez más urgente contar con todos los instrumentos y la mayor solidez institucional posibles para hacer frente a la pandemia en todos sus complejos frentes. La CAV acumula ya cinco meses –desde el 10 de febrero–, incluidos los momentos más duros de la pandemia y de la crisis económica derivada de ella, en una situación política precaria, con el Parlamento disuelto y el Gobierno, por su carácter provisional, sin la fortaleza y capacidad decisoria y presupuestaria necesarias en una coyuntura de singular gravedad. Tras la celebración de las elecciones el pasado domingo y conocidos los resultados definitivos, resulta especialmente urgente la formación de un nuevo gobierno lo más sólido posible, que aporte la estabilidad necesaria y fije las prioridades y las políticas y dotaciones presupuestarias para afrontar con garantías los duros y complejos retos a los que se enfrenta la sociedad en asuntos clave como la sanidad, la educación, la reactivación económica y el empleo y el blindaje de los servicios sociales, entre otros. En este contexto, arrancan hoy, solo ocho días después de los comicios, los contactos entre el PNV –ganador sin discusión en las urnas y que ha ampliado aún más su respaldo– y el PSE con vistas a una posible negociación para la reedición del gobierno de coalición. Los jeltzales ya han expresado que esa es su primera opción e incluso para acelerar el proceso han descartado de momento una ronda con el resto de partidos, mientras que los socialistas –probablemente como parte de su posición negociadora– dejan una puerta abierta a un pacto de legislatura sin su entrada en el Ejecutivo. Aunque, obviamente, la fórmula de la coalición –que ha funcionado en el Gobierno y sigue vigente en las diputaciones, las capitales de la CAV y numerosos ayuntamientos– parecería la más estable y sólida, es fundamental que ambas formaciones actúen con responsabilidad, generosidad, altura de miras y objetivos y prioridades claros. Con urgencia, pero sin pasos en falso.

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