Editorial

Contenedores para gente inteligente

29.03.2022 | 00:21
Contenedores para gente inteligente

La presencia de 'impropios' entre las fracciones orgánica, papel o restos, o la práctica del bolseo, evidencian la necesidad de avanzar en una mayor concienciación medioambiental y una organización más eficaz de cada vivienda

EL sistema de contenedores con tarjeta comienza su segunda fase de implantación en la Comarca de Pamplona y ha llegado a poblaciones importantes como Barañáin y Etxabakoitz Norte con 22.264 habitantes. El nuevo modelo se inició en septiembre del año pasado y durante el mes de abril y mayo está previsto que continúe por diferentes barrios hasta que se complete el proceso en la primavera del 2023. La apertura a través de tarjeta o con la app móvil posibilita abrir todos los contenedores de la fracción orgánica (el marrón) y resto (el gris) cualquier día de la semana. Pese al esfuerzo que está realizando la Mancomunidad para avanzar en la recogida selectiva en origen, única vía para la recuperación racional de la basura, sigue habiendo personas que se resisten a usar la tarjeta y echan la basura al contenedor de papel (32% de impropios frente al 14% anterior) o al de envases (del 25% al 37%), que siempre están abiertos. Incluso las hay que dejan las bolsas en el suelo lo que va a ser perseguido por las policías locales. También crece el porcentaje de usuarios que malutilizan las tarjetas y depositan en el marrón residuos que no son orgánicos (del 9 al 16%) y que, o bien se equivocan o, ahora que el sistema de apertura inteligente es obligatorio, no están tan concienciados. En el caso de la basura mezclada con papel tiene más delito si cabe ya que impide su recuperación al manchar la celulosa. La materia orgánica representa el 34% del total de los residuos. De nada va a servir abrir una nueva planta para no tener que verter la basura si ésta llega sin separar y es difícilmente recuperable. Tener cinco contenedores no significa necesariamente desplegar en casa otros cinco cubos (papel, plástico, vidrio, orgánica y resto), se puede separar al menos la orgánica, no ensuciar el papel (hacer pequeños montículos) y, en la calle, extraer de una bolsa común el plástico, el vidrio y el 'resto'. Cada vecino, cada consumidor, cada negocio, sabe cómo hacerlo de la manera más fácil y menos engorrosa para generar un hábito. La concienciación es una tarea en la que hay que seguir insistiendo. Pamplona y Comarca incumplen directivas forales, estatales y europeas, que más allá de las consecuencias punitivas nos alejan de unos objetivos medioambientales necesarios para luchar contra el cambio climático. El sistema de contenedores inteligentes ya se ha extendido en diferentes ciudades de la CAV y Catalunya, también en diferentes países europeos con resultados positivos al presionar de alguna manera al ciudadano identificando el domicilio.

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