Monumento a los Caídos

20.10.2020 | 00:42
Exterior del monumento a los Caídos.

Nada que objetar a la resolución del TAN que anuló el fallo del jurado del Concurso de Ideas para la transformación del Monumento a los Caídos. Es una resolución que saca los colores a quienes pergeñaron y desarrollaron aquel concurso sin respetar ni cumplir con los imprescindibles criterios legales que aseguraran la igualdad de oportunidades de quienes se presentaron al mismo, la valoración objetiva de cada proyecto en base a criterios explícitos y públicos por parte del jurado o su consignación en las respectivas actas de deliberación.

Nada de extraño en la actitud de Navarra Suma con respecto a dicha resolución, que le deja en bandeja intentar cumplir con su deseo, siempre explícito de seguir manteniendo el Monumento tal y como está, como una enorme ofensa a las miles de víctimas del franquismo, como una inmensa muralla que impide un urbanismo de conexión, como un enorme vacío en el que se entierran una y otra vez nuestras enormes necesidades de verdad, justicia y reparación.

Mucho que lamentar sobre la oportunidad perdida durante la legislatura pasada, en la cual, gobiernos progresistas tanto en Pamplona-Iruña como en Navarra no se atrevieron a mirar de frente el enorme problema que suponía el Monumento a los Caídos ni a abordar su solución como se debería haber hecho: desde el respeto a las víctimas del franquismo y el cumplimiento estricto de las leyes de Memoria Histórica, resolviendo también el problema urbanístico que genera su ubicación y cimentando el futuro de la ciudad y sus gentes en torno a los valores democráticos y su participación activa en las grandes decisiones que le afectan.

Han pasado años pero seguimos sin entender por qué EH Bildu y Geroa Bai no abordaron el asunto con la misma gallardía con la que consiguieron sacar de la cripta de los Caídos a los golpistas Mola y Sanjurjo.

El siguiente paso lógico del proceso era dar por terminado el convenio entre el Ayuntamiento, propietario del monumento y el Arzobispado que tenía el uso de la cripta, permitiendo en él actos continuos de exaltación del franquismo, contrarios a la Ley de Memoria Histórica. Era fundamental que el Ayuntamiento se hiciera cargo de "todo el espacio" antes de empezar a pensar qué hacer con él. Porque no lo hicieron, hoy todo sigue igual y la ley sigue sin aplicarse, y las víctimas siguen siendo humilladas mes tras mes. Sigue siendo un objetivo prioritario hoy también.

Igualmente era fundamental iniciar un proceso de descatalogación del Monumento que permitiera actuar libremente sobre el mismo. Se conocen cientos de casos de edificios descatalogados para permitir su derribo o su modificación sustancial, simplemente por el mero interés económico de sus propietarios y seguimos sin entender por qué el Ayuntamiento no inició un expediente de descatalogación del Monumento bien fundamentado porque no cumple con la Ley de Memoria Histórica y porque provoca un problema urbanístico de ordenación de la ciudad que exige soluciones urgentes. Que surgieran dificultades e incluso litigios con Príncipe de Viana podría ser esperable, igual que los surgidos con familiares de Sanjurjo u otras entidades contrarias a la Ley de Memoria Histórica pero no explica la falta de interés de un Ayuntamiento comprometido con la verdad, la justicia y la reparación.

Sin las dos premisas anteriores, denuncia del convenio con el Arzobispado por el uso de la cripta y descatalogación del monumento, aprobar y publicar las bases para un concurso internacional de ideas para la transformación del Monumento, fue simplemente hacerse trampas al solitario, empezar la casa por el tejado y gastar dinero de forma inútil para no conseguir nada efectivo, como así ha resultado. Con las debidas distancias recuerda a aquella gran pifia, con la pérdida de millones de euros, de Barcina con el Concurso para el Museo de los Sanfermines sin haber previsto su afectación a las murallas catalogadas.

Pero es que además, siempre defendimos la letra y el espíritu del Acuerdo Programático que supuso la alcaldía para Asiron y que decía textualmente: "Proceso de participación social y concurso internacional de ideas para actuar sobre el actual Monumento a los Caídos en un espacio dedicado, principalmente a la libertad y a la memoria, a la cultura de la Paz y de los Derechos Humanos, sin límites de actuación". El mayor error del Concurso Internacional de Ideas para la transformación del Monumento fue hurtarle el proceso de participación social con que debía comenzar.

Un proceso participativo que debía poner el Monumento, su origen, su significado y su historia de reutilización fallida de los últimos años en el centro del debate. Un proceso de reflexión conjunta, orientada al futuro y a los valores democráticos que defendemos como base de convivencia en paz y respeto mutuo en una sociedad tan plural y diversa como la nuestra. Un proceso participativo para definir qué hacer con el monumento, qué hacer con la plaza en la que se ubica y qué contenidos necesitamos desarrollar par el futuro. En un orden lógico para garantizar un proceso digno y democrático, solo después de decidir qué queremos hacer hubiera sido posible diseñar un Concurso de Ideas para desarrollar esos contenidos definidos por la ciudadanía.

No sabemos exactamente el origen de la palabra "resignificación" aplicada al monumento. Sabemos que Navarra Suma nunca aceptó ni aceptará el término y quizás para otras fuerzas políticas fue símbolo de "no nos atrevemos a proponer ni pelear desde las instituciones para conseguir su derribo". También vimos que tenía cierto eco entre quienes honestamente pensaban que podría ser muy caro derribarlo. Nada más lejos de la realidad y si no que se lo pregunten a Maya cuando consiguió derribar la antigua cárcel en solo 15 días y por solo 50.000 euros a cambio de que la empresa se llevará todo el material de derribo, totalmente reutilizable.

Y hoy, después de este fallido proceso, a pesar de la frustración sentida, nuestros deseos, nuestros objetivos y nuestra responsabilidad con respecto al Monumento sigue siendo la misma. Hay que seguir luchando y proponiendo las actuaciones que quedaron pendientes: anular el Convenio con el Arzobispado terminando con el mal uso de la cripta; descatalogar el monumento para permitir cualquier actuación sobre el mismo; hacer un verdadero proceso participativo para definir entre todos y todas qué queremos hacer en ese lugar.

Firman este artículo: Edurne Eguino,exconcejala de I-E en el Ayuntamiento de Iruña; e Iñigo Rudi,miembro de Batzarre

El mayor error del Concurso Internacional de Ideas para la transformación del Monumento fue hurtarle el proceso de participación social con que debía comenzar

Solo después de decidir qué queremos hacer hubiera sido posible diseñar un Concurso de Ideas para desarrollar esos contenidos definidos para la ciudadanía