¿Por qué se mantiene la mentira en los libros de texto, así como en el llamado Museo del Carlismo de Estella? ¿Por revancha de la llamada izquierda democrática? Está demostrada documentalmente la falsedad de la versión oficial. La desmemoria y la manipulación no son el camino. (La verdad nos hace libres). Por nuestra historia y nuestros mayores hay que reconducir esta situación. (Perdonamos, pero nunca olvidaremos el intento la destrucción del Partido Carlista y sus graves consecuencias).
A todas las organizaciones políticas que han defendido y justificado el proceso histórico de la llamada Transición, les digo que la Constitución de 1978 y el sistema político actualmente vigente, considerados por algunos como un proceso democrático, se asientan en el mayor crimen del Estado español cometido en Navarra en Montejurra/76, así como la destrucción y eliminación del Partido Carlista. Esto ha tenido muchas complicidades e intereses bastardos que se ocultan en los despachos.
Quiero dejar muy claro que la violencia ejercida para su desaparición y decidida en las más altas instancias del poder fue realizada a través de las denominadas cloacas del Estado y ha sido una constante en los últimos años con la complicidad de gran parte de la izquierda. En estos momentos estamos en condiciones de poder demostrarlo con documentación muy delicada ante cualquier juez de instrucción que se atreva abrir diligencias. Estas pruebas implican a tres Ministerios del Gobierno de Arias Navarro, al Rey Emérito y a parte de su Ejército, por su pasividad ante el conocimiento de los hechos en su organización y ejecución, así como a la utilización de armamento y munición del ejército español.
Esta violencia del Estado tenía como objetivo fundamental el cortar el camino y el apoyo popular que estaba recibiendo en esa época el Partido Carlista, impedir el avance de su proyecto político y destruir el compromiso de un pueblo en marcha, que estaba cargado de mucha entrega y decisión en su lucha por un cambio real de las estructuras del país.
Se quería avanzar hacia las libertades democráticas para toda la sociedad española, a través de un proyecto constituyente y de ruptura democrática, exigiendo responsabilidades por los crímenes de la dictadura franquista. Este proceso nos comprometía a todas las organizaciones, que luego no respetaron los llamados demócratas y defensores del Régimen del 78. También estaba sobre la mesa la exigencia de pedir responsabilidades al franquismo, pero tampoco se quiso avanzar en esa dirección y hubo quienes a cambio de de hacer la vista gorda a toda la represión de la dictadura, prefirieron comer su plato de lentejas, que suponía su legalización, con motivo de las elecciones de 1977. Era el momento de clarificar los atropellos del franquismo. Esto supuso una traición más y un freno a la decisión de un pueblo que quería caminar hacia la ruptura democrática. (Pero Alemania había dicho que por ahí no). Con la agresión terrorista sufrida por el pueblo carlista y realizada con el apoyo de la Internacional Fascista, los mercenarios italianos (Ordine Nuovo), portugueses de la Pide, argentinos de la Triple A, además de los del Estado español (Fuerza Nueva) y la UNE, más la flor y nata del franquismo, todos ellos no tuvieron ningún inconveniente de presentarse con la boina roja, cuando está claro que no eran carlistas, sino todo lo contrario: mercenarios fascistas a pago, además con la presencia de nueve miembros de los GAL. Toda esta canallada tuvo en todo momento el apoyo económico y logístico del Gobierno español, así como del ejército que estaba acuartelado. ¿Por qué y para qué? También es denunciable el silencio cobarde de la jerarquía de la Iglesia católica por lo sucedido, nunca ha denunciado el ametrallamiento que se hizo a todo un pueblo, cuando subía rezando el viacrucis por la montaña. (Muy posible, caso único en toda Europa).
Quiero agradecer por justicia histórica, el coraje y la determinación que demostraron nuestros mayores, excombatientes de la maldita guerra incivil, al enfrentarse en primera fila a la agresión de los mercenarios, junto a la pasividad de la Guardia Civil, que sin duda alguna protegía a los fascistas. Fueron un ejemplo: Jáuregui (de Etxauri), Ayerra (de Puente la Reina), Antonio Izal (de Villava), Aluya (de Lérida), Domingo Ancín (de Pamplona), entre otros muchos, que tenían muy claro con quiénes estaban y a quiénes defendían desde siempre.
También quiero recordar el compromiso y la honradez en la lucha por una auténtica democracia de familias enteras como fueron las de: Mariano Zufía, José Angel Pérez Nievas, Tomás Martorell, Pepe Zabala, Carlos Hugo, María Teresa, etcétera. Dieron lo mejor de sus vidas, por la libertad y por un pueblo que les respetaba y tampoco lucharon para esto, ni esperaban tanta miseria de ésta pobre y maltrecha democracia.
No podemos consentir por más tiempo que se siga manchando la entrega y honradez de tantas personas, que lo dieron todo y que este maldito sistema liberal los insulta permanentemente con la mentira. Por todo esto, denunciamos al llamado régimen del 78, que no nos representa en nada y para nada. Exigimos una vez más, la verdad de los tristes sucesos de 1976 y 1977, la complicidad, el silencio y la revancha no son el camino.
No somos menores de edad, queremos que se sepa lo que realmente sucedió. Los pueblos libres tienen derecho a conocer por qué se le ocultan unos hechos que nunca tenían que haber ocurrido. M.76 y 77 son dos fechas de los mayores fangos de la llamada transición modélica. El mantenimiento de la Ley de Secretos Oficiales en vigor nos demuestra que esas mentes oscuras y criminales todavía siguen instaladas en el poder.
Para acabar, quiero señalar las graves consecuencias que derivaron para el Partido Carlista. Hubo una desbandada generalizada a sus casas y a otras formaciones: al nacionalismo vasco y catalán, a Terra Lliure, y a ETA. ¿Se acuerdan de los años de plomo? Cuántos atentados, secuestros y familias rotas se podían haber evitado. Esa época fue, sin ninguna duda, de las más violentas y oscuras de nuestro pueblo. ¿Para cuándo una investigación valiente de esos años?: Garzón, Marlaska, memoria histórica. ¿Para quién? ¿No se puede o no interesa? Verdad, justicia, reparación, desclasificación.
El autor es exsecretario general del Partido Carlista