Osasuna afronta este sábado el encuentro ante el Real Oviedo (18.30 horas, DAZN) como una auténtica final. El conjunto rojillo llega a la cita consciente de que los partidos en El Sadar ante rivales directos son decisivos para cumplir el objetivo de la temporada. Sumar los tres puntos no solo reforzaría la confianza del equipo, sino que permitiría dar un paso importante para alejarse de la zona peligrosa de la clasificación y encarar el tramo decisivo del curso con mayor tranquilidad. El rival, el colista de la clasificación con tan solo 13 puntos, puede llevar a engaños ya que viene con un ánimo resurgido tras solo haber perdido uno de los últimos cinco partidos desde que cambió de entrenador y entró Almada.

El equipo sabe que no puede dejar escapar oportunidades como esta. El Oviedo llega necesitado, pero Osasuna es quien más tiene en juego: el factor campo, la urgencia de puntos y el respaldo de la afición convierten el choque en una cita marcada en rojo en el calendario. Una victoria supondría algo más que tres puntos: sería un impulso anímico clave para consolidar el proyecto y reforzar la sensación de fortaleza como local.

En el plano deportivo, una de las principales incógnitas está en el eje de la defensa. La vuelta de Boyomo, ya disponible tras su ausencia, abre el debate sobre si regresará directamente al once inicial. Su presencia aporta físico y contundencia, pero su entrada no es automática. Herrando ha rendido a un gran nivel en los últimos partidos, mostrando solvencia, concentración y continuidad, lo que deja al cuerpo técnico ante una decisión delicada. El italiano tiene que decidir si apostar por el poderío de Boyomo o mantener la estabilidad que ha ofrecido Herrando en las últimas jornadas.

En las demás posiciones se espera lo habitual a excepción de la otra duda. Moncayola, pieza clave para Lisci, está sancionado y su puesto se lo pelean entre Iker Muñoz y Moi Gómez, siendo este quién tiene más posibilidades vistas las decisiones del técnico en otras ocasiones. Sea cual sea la elección, Osasuna sabe que necesitará máxima intensidad, concentración defensiva y determinación ofensiva para sacar adelante un partido que puede marcar un punto de inflexión. El Sadar dictará sentencia en un duelo donde la necesidad y la ambición rojilla deben estar más presentes que nunca.

Por su parte, delante va a tener un rival que, pese a ser el último en la clasificación, atraviesa por un momento de resurgir, con cuatro empates en cinco partidos, pero que llega con multitud de problemas en defensa, algo que debería de intentar de aprovechar Osasuna, y más en casa.  Sea como sea, un encuentro clave para el futuro de Osasuna y también de Alessio Lisci, que necesita un espaldarazo después del duro golpe de la eliminación copera.