Javi Galán vuelve a un estadio en donde demostró sus habilidades para dar el salto a uno de los grandes, el Atlético de Madrid. El defensa extremeño hizo valer sus habilidades como hombre rotundo para la banda, capaz de demostrar perfiles distintos según misiones, que le convirtió en un futbolista imprescindible en su exitosa etapa en el conjunto gallego.
En dos temporadas en el Celta (2021-22 y 2022-23), Javi Galán disputó 74 partidos de Liga –37 por curso–, y el hecho de que solo en uno de ellos saliera desde el banquillo, es sinónimo de titularidad indiscutible y de confianza absoluta por parte del entrenador –Eduardo Coudet durante la primera temporada y parte de la segunda y Carvahal, desde la decimotercera jornada hasta el final de ese curso en el que relevó al técnico argentino–. Además, en 67 de esos partidos de Liga completó todos los minutos. Una participación altísima en la que le ayudó una condición física muy elevada.
Que junto a él en el Celta saltó con asiduidad la chispa del gol, lo certifica que en los 79 encuentros oficiales con la camiseta celeste –a los 74 de Liga se suman cinco partidos de Copa–, Javi Galán ofreció siete pases de gol, las benditas asistencias. Unos guarismos –participación y presencia cerca del gol– que le colocaron en el mercado. En el mínimo periplo en Osasuna, ya contabiliza una –el pase a Budimir en el gol del empate ante el Oviedo en El Sadar–.
Javi Galán regresa a Vigo cuando acaba de ser elegido integrante del mejor once de la Liga del mes de febrero.