Osasuna quiere mantener sus aspiraciones de lograr una plaza para jugar una competición europea la próxima temporada y sus intenciones chocan frontalmente con los planes del primer clasificado de la Liga, que hace ya unas cuentas fáciles para certificar el título de campeón de forma casi inmediata.

Por eso, el partido de este sábado es un examen difícil para el equipo de Alessio Lisci, que tiene mucho por hacer en los cinco encuentros de Liga, todos ellos metidos en el descomunal reto de casi no poder fallar. Por eso, al atractivo del encuentro con la visita de un grande se une el aliciente del desafío por continuar en la lucha por Europa.

Osasuna no cuenta para esta cita interesante con su jugador con más cartel en las últimas semanas, Víctor Muñoz. Al extremo formado en el Barcelona y emigrado al Real Madrid no le iluminarán los focos del morbo y a él le dará calma desaparecer del escenario porque su nombre está colocado en el meollo del interés –el del Barcelona y otros clubes–, pero su ausencia le quita a Osasuna músculo en el despliegue en el ataque y pegada. El atacante será relevado en el once por Raúl Moro, sobre el que existe un alto nivel de confianza porque sus cualidades y proyección forman parte del futuro inmediato de Osasuna. Además, es un buen rival ante el que mostrarse. Otros jugadores con problemas a lo largo de la semana, caso de Aimar Oroz, principalmente, y Javi Galán han entrado en la convocatoria en la que la novedad es la inclusión de Iker Benito, lesionado de gravedad en el mes de octubre y de recuperación desde entonces.

Con casi todo el mundo en condiciones, no se esperan en el once titular muchos cambios, con opciones en ellos al retorno de Lucas Torró. Si Aimar no está listo del todo –ha estado varios días renqueante por molestias en el cuello–, Moi tiene sus opciones.

El Barcelona es el líder de la Liga que está descontando las horas para proclamarse campeón. En sus planes está incluso hacerlo a lo largo de este fin de semana y para ello debe insistir en la reunión de variables favorables. Por un lado, deberá ganar a Osasuna y, por otro, que el Real Madrid no lo haga el domingo en el campo del Espanyol. El equipo de Flick quiere cumplir con su parte de la ecuación y, para ello, contará con casi todo el mundo para la misión. La ausencia de Lamine Yamal es la gran baja para los blaugranas y, en principio, no una mala noticia para Osasuna, aunque a estas alturas, con los deberes hechos, siempre resulta más sugerente que se pasen por El Sadar los mejores. El Barça tiene mucho y todo bueno. Osasuna sabe que puede jugar sin miedo.